Pubis angelical:
Paradigma
de la construcción social/política en la narrativa de Manuel Puig
Patricia B. Jessen, Ph.D.
Bethel College
La narrativa de Manuel Puig puede
ser enfocada en gran parte como una búsqueda por desenmascarar la realidad que
vive la sociedad argentina. La
experiencia del mundo que tienen los personajes de Puig va a ser la que
determina la construcción de la realidad de estos personajes. Los hábitos familiares, los estilos de vida,
el nivel humano de estos personajes, partes integrantes de lo que es el telar
cultural de la sociedad, se vuelven campo de estudio bajo el lente del
autor. Pubis angelical puede ser vista como modelo acaparador
paradigmático de su narrativa.
Pubis angelical: tres mujeres, tres historias,
o quizás una sola historia en distintas proyecciones de tiempo y espacio. El Ama desea desentrañar el significado de
ser mujer y es la víctima de Hollywood.
Ana es el producto de una sociedad regida o dominada por los
hombres. W218 pertenece al último
lustro de la era atómica. Las tres
mujeres son las tres caras de la Argentina:
ayer, hoy y mañana.
Ayer. La Argentina tradicional con el Ama
descendiente de los rigores típicos de la cerrada sociedad católica española.
Hoy. La Argentina sufriente, con los cambios
producidos por un mundo que gira a su alrededor y del cual sólo puede absorber
parte, como Ana con el cine.
Mañana. La Argentina del futuro que tratará como
W218 de entrar en el ciclo espacial.
¿Tres mujeres? ¿Tres historias? ¿O quizás, una sola historia, una sola realidad? El Ama, actriz de los años 30 (primavera
1936 ,11). Ana, mujer de los años 70
(octubre 1975, 23), que se encuentra en un hospital, enferma de cáncer. W218, mujer del "10 Glaciario Año
15" (203), conscripta a servicios sexuales. ¿Existen tres o es una sola?
Quizás las tres representen a la Argentina en tres etapas de su historia
siendo Ana (sujeto central del discurso), desde el momento presente, un tipo de
"aquí y ahora", el eslabón que hila la novela uniendo el pasado con
un posible futuro del país.
Ana está entre el Yo consciente y el
Otro que es diríamos el universo. (172)
Ana está en conflicto consigo misma
y con sus relaciones matrimonial, amorosa y maternal. El Ama y W218 también se encuentran en conflicto. Las tres comparten el mismo anhelo por
encontrar al "hombre perfecto y superior". Esto crea frustración y depresión. Las tres mujeres se comunican por medio de los sueños. Las tres sienten ansiedad de
comunicación. El Ama, producto de una
sociedad que es regida por los hombres, pertenece a una generación dominada por
Hollywood (el leitmotiv del claroscuro
identifica esa realidad de sueños fabricados.) El Ama, que se casa en un intento de escapar a esta realidad,
pasa a ser tratada como canario enjaulado.
Intenta escapar pero cae nuevamente en la telaraña cinematográfica, que
regirá su conducta fuera de los estudios de cine. Su realidad se enlaza con su pesadilla, repitiéndose así la
historia de su niñez, de la doméstica que había intentado envenenarla y de su
concepción "bajo los peores auspicios, los del amor no correspondido"
(48). Su madre había tratado de matarla
por miedo a que se volviera "sirvienta de un hombre o de todos los
hombres". Este temor llegará a
cristalizarse con W218, quien "había nacido antes de la 'Gran Vuelta de
Página' como se llamaba a ese año cero, quedando así clasificada en el último
lustro de la era atómica". (151)
Ana sueña con la actriz Hedy Lamarr,
conocida como "la mujer más bella del mundo", a quien se parece
físicamente, y con W218. En esos
sueños, o letargo por los calmantes, entrevé la vida matrimonial de la actriz
con un hombre rico y poderoso que la tiene prisionera, como un objeto precioso,
en el palacio donde viven. Las tres
resultan prisioneras de una figura masculina, sea esposo o amante. La política Argentina también ha tenido una
historia de figuras masculinas aparentemente carismáticas que proclamaban
riqueza y felicidad.
En su bagaje mental, la mujer, como
el mismo país, trae memorias, anhelos, sueños, esperanzas y percepciones que
laten en el inconsciente de la sociedad, derramándose en todos los aspectos de
la vida cotidiana.[1]
El autor parte del punto de vista de los seres que ha creado para llegar
al mundo social que ellos han construido, mundo que representa la realidad
social y política argentina, cuya armazón es la de una sociedad abierta y
educada con universidades, actividades culturales, periódicos y revistas. Pero el país no tiene idea de sí mismo. El gobierno, como la figura masculina en Pubis angelical, nunca ha sido abierto.
Recurre Puig a una pluralidad de
discursos, creando una narrativa en la que se mezclan lo real con lo
soñado. La percepción de la realidad
queda trazada a dos niveles: uno individual
y otro social, construcción del hombre y sus códigos. El lector, al desplazarse por entre la narración puede llegar a
diferentes niveles de la realidad de la rutina diaria, del sueño, de los
valores humanos y sociales que afectan al comportamiento humano.
En Pubis angelical el blanco y el negro representan los temas del bien
y del mal, el hombre y la mujer. El
negro evoca el misterio y los secretos de la vida. Las situaciones escogidas son aquellas en las que radica una
problemática. Debido a esto, cuando la
situación es problemática uno adquiere conciencia de sí mismo y de la necesidad
de interpretar adecuadamente el lenguaje, los signos y los gestos de otros.[2] Muchas imágenes de
los mitos tradicionales, del arte y de la teología cristiana, presentan la luz
como algo bueno y puro. La oscuridad,
por el contrario, ha sido generalmente asociada con lo malo, lo perverso, lo
diabólico. Esta valoración negativa se
remonta a los pitagóricos y a los filósofos de la Grecia antigua, que enseñaban
que la virilidad y la bondad pertenecen a la luz, mientras que la femineidad y
la maldad pertenecen a la oscuridad (Mollenkott, 57).
El blanco y el negro se van
infiltrando: la blancura de la luna, el
encaje del cortinado, el satén de la almohada que es interrumpido por "los
cabellos negros". El negro de los
cabellos señala el mundo de los sueños, al que no hemos entrado aún, pero que
está en la mira del narrador. "Su
sueño parecía sereno". La
serenidad del cuadro que ha construido es endeble y comienza a quebrarse:
"parecía".
En el siguiente párrafo entra en la
narración el sueño, la pesadilla que se sigue mezclando en un vaivén de
claroscuro de la "alcoba penumbrosa", de "la noche de
bodas". El blanco y el negro
evocan al día y la noche, paralelo que se repite con las tres mujeres, las tres
acostumbradas "a su humilde rincón de las penumbras" (260).
En este claroscuro Puig busca los
valores, las ideas y las creencias individuales descubriendo el comportamiento
de sus seres imaginarios. Es aquí donde
radica la cultura. Queda planteada una
sociedad patriarcal que define el coraje en términos de su poder
destructivo. La verdad se encarna en
"un hombre de verdad", "un hombre superior", "ese
hombre superior", que tiene "poder de convertir mentiras en
verdad". Esta es la historia de la
política argentina, que durante 40 años siguió a la figura carismática de Juan
Domingo Perón, esperando encontrar en él la "gran solución nacional".
La Argentina, igual que el Ama
permanece aislada del mundo. Se trata
de un constante proceso de "olvidar sin tratar de comprender y aceptar la
realidad de los hechos". Esto la
conduce a permanecer estancada y aislada de la comunidad mundial.
Ana continúa en su anhelo de
desentrañar el significado de ser mujer.
Recuerda su niñez (años 20), y su cierta semejanza con la actriz Hedy
Lamarr. Su diario personal abre la
posibilidad de un proceso de descubrimiento, descubrimiento a su vez de una
página de la historia argentina.
La verdad es que soy
una de esas personas, o mujeres, lo cual no sé si encaja en eso de persona, que
están todo el día piensa y piensa (
23).
El Ama penetra en el
mundo de Ana como una memoria, una percepción de lo que esa mujer era y
representaba.
Querés estar aparte,
como estaba aparte de la política la mujer de antes (38).
Esta "mujer de antes" no es sólo la mujer
argentina sino la mujer en general.
Comparten ciertos paralelos en sus diferentes relaciones, ya sean
familiares o dentro de la sociedad, gobernadas por un desequilibrio en la
distribución del poder--ya sea educacional, económico, social, político o
físico (ver Collins, 362). Ana,
estando fuera del país, se ve confrontada ante la realidad de ser
argentina. Hasta ese momento se había
mantenido al margen de la política. Se
verá obligada a tomar una decisión ante la visita de Pozzi. La Argentina, como país representado en la
figura de Ana, tiene su propio cáncer en una historia de violencia ante un
pueblo que parece dormido. A fines de
1974 las batallas guerrilleras estallan con un serie de asesinatos y
bombardeos. La "Triple A"
asesina alrededor de setenta de sus opositores, en su mayoría abogados e
intelectuales; para principios de 1975 mueren izquierdistas a un promedio de
cincuenta por semana. Durante 1974 el
ejército se mantiene separado del conflicto, pero a principios de 1975
interviene con gran auge. El término
"subversión" llega a definir cualquier tipo de protesta. El número de desaparecidos crece con gran
rapidez. Se encuentran cuerpos flotando
en el Río de la Plata, o quemados sin posibilidad de ser reconocidos. De las prisiones llegan recuentos detallados
de torturas constantes. El gobierno
está en manos de una autoridad en rápido proceso de deterioro. Irónicamente las riendas están en manos de
Isabel Perón, quien sin la preparación necesaria para ejercer la presidencia se
deja llevar por los consejos de José López Rega. Bajo su guía, Isabel se convierte en una parodia de Evita,
tratando de imitarla en su forma de vestir y actuar.
Ana, en el hospital, enfrentada a la
posibilidad de su muerte, comienza un diario en el que intenta definirse a sí
misma. Dice:
Lo indiscutible es que
de a ratos siento que debo usar el plural, así que con alguien estoy tratando
de establecer un contacto. ¿Con mi anterior encarnación? Una mujer que tuvo su apogeo en los años 20,
digamos. Pero estamos en lo mismo, sería inútil contarle todo a una
mujer de otra época, tan diferente. ¿Y
por qué no? Esa debe haber sido buena
época para ser mujer, entre las dos guerras.
Qué lindo ser misteriosa, lánguida, estilizada." (26)
En el curso de nuestra existencia,
vamos creando la mayor parte de nuestro mundo interior, que reflejamos de
acuerdo con la época y el medio cultural en que nos toca vivir. El Ama, Ana y W218 buscan una posible
comunicación entre estos mundos internos:
Desde lo más hondo de
su ser imploró por la ayuda de quienes en otros momentos la habían socorrido,
aquellos que desde el más allá se habían apiadado de ella en otras ocasiones
negras como la presente (112).
Al tratar de encontrar
un lazo mental entre estas mujeres, se busca un hilo de relación que permita
que el mundo interno no quede en pura fragmentación:
¿Por qué era visitada
en sueños por esa mujer desamparada?
Sin darse cuenta había empezado a pensar en ella como en su mejor amiga,
pero al mismo tiempo era doloroso no poder ayudarla, por más que se lo
propusiera estaba más allá de sus posibilidades socorrerla. Una mujer de otra época, y otras tierras, ya
desaparecidas. (159)
Las tres historias siguen una
secuencia ordenada de acciones, cada una encauzada en una época histórica.
La gente y el lugar no
se pueden separar. (147)
Cada una, sin embargo es regida por un sistema heterosexual,
masculino, patriarcal, mítico, que sobrevive a través de los tiempos. El país es regido bajo este mismo
sistema. Este sistema hace de las
gentes figuras de cartón, como las figuritas que dibujan Toto y Mita en La traición de Rita Hayworth. Es el mismo que obliga a Mita en La traición a vivir un papel de madre y
mujer perfecta; a Gladys a tratar de vivir los papeles femeninos que ve en
películas de Hollywood, a Ana a ser más feliz en la oscuridad del teatro que en
la realidad. Tanto El Ama como W218
tienen el poder de leer el pensamiento, poder que los hombres tratan de
destruir. La mujer es "segunda
clase" en un sistema que la obliga a vivir un rol prefabricado. Es el sistema que hace de Evita Perón una
figura más allá de la realidad, un ser mítico.
Es un sistema que traiciona al pueblo.
Las tres mujeres comparten ciertos
paralelos en su mundo interno y en su orden de percepción, según Marta Morello
Frosch:
Puig da cuenta así
de una de las funciones de la cultura
popular, que es la de 'naturalizar' la idea dominante, deshistorificando sus
condicionantes, y eliminando los elementos conflictuantes al reducirlos a
diferencias personales, a peculiaridades psíquicas o emotivas que pueden
salvarse con inocuos paliativos de la misma índole.
W218 representa la culminación de una larga trayectoria de
la mujer dentro de la novelística de Puig.
Comienza en un silencio en La
traición, silencio representativo del vacío de sus personajes, vacío, ya
que los personajes tratan de vivir una imagen, de representar un papel que no
les pertenece. Del mismo modo que Mita
representa el mito de lo que es una mujer, la Argentina ha vivido una mentira,
ilusionada y traicionada por una cadena de gobiernos que prometen soluciones
que no llegan a cumplirse. La figura de
Perón se destaca sobre todas, imprimiendo un trasfondo que dura cuarenta años
de ilusión. La violencia es el
resultado que toma lugar en la realidad.
Puig busca la causa y una posible solución. "Nosotros no buscamos la violencia, nos encontramos
sumergidos en la violencia"(Pubis,
124).
En el diálogo queda expuesta la
realidad histórica:
--¿Fue violencia o no
la proscripción electoral del peronismo para impedirle que ganara? El otro partido llegó a la presidencia con
Illía en 1963, con el 27% de los votos . . . ¿Eso no es violencia? Después en el 66 vino el golpe militar de
Onganía que mandó de vacaciones a la política.( . . . ) Y demolió las universidades. Esa violencia de Onganía que cerró todas las
válvulas de escape a la expresión popular . . . fue lo que fabricó la
guerrilla. Es curioso que la guerrilla
nace en la Argentina, cuando la experiencia de la revolución cubana ya había
fracasado, por lo menos un año antes, con la muerte del Che. No te olvides que los Montoneros nacieron en
1968 con un hecho tan oscuro como el secuestro y asesinato de Aramburu, ¿o te
creés que yo no pienso también en esas cosas? (Pubis, 122)
Desde 1955 en adelante la Argentina
está en manos de gobiernos que han repetido un mismo cuadro político. Ninguno le da a los argentinos la voz que
les permita sentirse representados.
Durante las elecciones de 1963, el ejército descalifica la organización
peronista bajo el mando de Vicente Solano Lima y le prohibe a Frondizi reasumir
el poder. Sólo queda una opción, el
candidato de la UCRP, Arturo Illía, un médico poco conocido de la provincia de
Córdoba. En julio de 1963 Illia recibe
la mayoría de los votos, aunque estos sólo representan un mero 25 por ciento
del total. Alrededor de un 20 por
ciento de los votantes acata las órdenes de Perón y vota en blanco (Gottheil,
122).
Illía se encuentra ante la tarea de
establecer un sistema constitucional condicionado por el legado de Perón y la
constante intrusión política del ejército.
Mientras tanto la inflación llega a un promedio anual de 30 por
ciento. A principios de l966 la
economía completa otro ciclo de tres años y entra en una etapa de receso. El 28 de junio de l966 tanques y tropas
convergen en la Casa Rosada para tomar el gobierno. Cuando Illía se niega a retirarse, simplemente lo ponen en la
calle. Sin mayor resistencia o protesta
Onganía toma las riendas del poder.
Para intimidar a la oposición, el
gobierno de Onganía prohibe todo partido o actividades políticas. Hacia fines de l966 se decreta la
intervención de las universidades nacionales, autorizando a la policía a usar
cachiporras para expulsar a todo estudiante o profesor universitario sospechado
de comunista. En agosto el gobierno
también interviene en la industria azucarera de Tucumán para encarar problemas
crónicos de minifundios campesinos, y provoca un aumento de la pobreza y el
desempleo. Cualquiera que sea el
problema, el gobierno de Onganía lo resuelve por la violencia. Declara su intento de permanecer en poder
indefinidamente y proclama "La
Revolución Argentina", un programa comprensivo de regeneración
nacional. Su primera meta es la de
restablecer la economía y terminar con la inflación. Seguirá una distribución de los frutos consiguiendo así "paz
social", la cual será seguida de una democracia
verdadera. Por un tiempo el plan
parece lograr una transformación mágica.
Durante la primera mitad de l969 la inflación baja a un porcentaje de
7,6 anual. Sin embargo existe una
corriente de desasosiego (que la mayoría de la población parece no percibir)
que se demuestra en el paro activo en Córdoba en mayo de l969, exponiéndose así
la fragilidad de la paz social. Onganía
acusa a la influencia cubana. El
cordobazo es el resultado de la inflación, la total falta de confianza y el
descontento, creados con los métodos de Onganía y su plan de
estabilización. Surgen así meses de
violencia producida a pesar de las diferencias ideológicas por las bandas
guerrilleras de estudiantes y jóvenes profesionales.
La Argentina me hace
acordar al lío entre árabes y judíos y a la guerra civil en Irlanda: todos
tienen razón. Los militares dicen que
la guerrilla trajo la violencia, los guerrilleros que ellos nacieron porque los
militares habían implantado una dictadura.
Los militares echan la culpa a los partidos, porque ellos tuvieron que
hacerse cargo del poder debido a la ineptitud e ilegitimidad sustancial, no
formal, ojo, de los partidos políticos, lo cual es cierto. El problema de fondo, es que Argentina no
tiene clase dirigente, en todos los órdenes, empresarios, intelectuales,
burguesía, proletariado, es un país sin cultura política. Carece de una regla básica de juego, ningún
sector logra apoderarse de la hegemonía y entonces el país vive en un estado
permanente de inestabilidad, nadie ha logrado construir un proyecto político
válido (Pubis, 123).
Esta es la visión de Pozzi, montonero firmemente convencido
de que el regreso de Perón es la única solución posible. En cambio Ana desde su "celda" en
el hospital, confrontada ante la posibilidad de su muerte trata de encontrarle
un sentido a la vida, planteándose tres temas en su diario personal: conflicto,
control y crítica, temas que en sí cubren la temática de la novela acerca de la
Argentina.
En Pubis angelical el tema de control está presente y ligado al de
represión política. Puig plantea el
tema de la represión política en el plano personal subjetivo. Desde el diario personal, o sea a un nivel
personal, Puig plantea la posibilidad de que la mujer se libere de un sistema
regido bajo un order masculino, sistema que al decir de Ana está "lleno de
guerras y violencias de todo tipo".
Ana manifiesta la manipulación a que ha sido sometida durante su vida en
un intento por definir su identidad:
Algunas mujeres ni se
animan a decir las cosas por su nombre y se creen liberadas (39).
( . . . ) ahora es lo
contrario no se respeta a la mujer sin experiencia, a la mojigata. (97)
La obra nos muestra una sociedad
patriarcal que ejerce control, obligando a seguir ciertas reglas y leyes. La toma de conciencia ocurre en el
lector. Puig llega a las raíces de la
represión y violencia en el individuo, unidad social, artífice de la realidad y
su cultura. Los humanos infunden sus
propios conceptos a la realidad. El
individuo incorpora significado subjetivo a todos sus actos:[3]
Pero qué estúpida soy
¡si son ellos los que construyen el mundo! a su imagen y semejanza. Un mundo de guerras, de ataques histéricos
entre países, de explotación de débiles.
Porque son eso los gobernantes ¿qué diferencia hay entre Hitler y un
marido histérico que llega a la casa borracho y maltrata a la familia, y se
pelea con los vecinos? Es lo mismo (23l).
Al verse ante una realidad endeble y
precaria confrontada a la posibilidad de su muerte, Ana busca darle sentido a
su existencia. Surge así un proceso
dialéctico entre el propio "yo" y el cuerpo (organismo e identidad) y
entre su "yo" y su mundo socio-cultural. Pasando de gobierno en gobierno, la realidad argentina es
igualmente precaria, haciendo la inestabilidad política cada vez más aguda.
La identidad, como todo otro
elemento cultural, es un producto social que incluye los varios papeles que se
desempeñan dentro de la rutina diaria.
El Ama se identifica con el papel de actriz durante el día y a la noche
busca una identidad personal en otro mundo como liberación de la realidad
opresiva:
Miró en derredor, sabía
qué pronto había de caer dormida, inexorablemente, y se preguntó que le
depararía la vida durante las misteriosas horas de la noche (15).
W218 estuvo a punto de
lanzar otro grito . . . ante ella
"se erguía el hombre de sus sueños"
(180).
Ya había pasado el mes
de luz y quería ver cómo era el día negro polar, sentía miedo visceral por el
paisaje desconocido pero la curiosidad prevalecía (257).
Entran también los juegos que tienen
lugar entre personas. Siguiendo la
tipología presentada por Lyman y Scott[4] podemos distinguir cuatro tipos de
juegos en Pubis angelical: juegos
faciales, de relaciones, de explotación y de información. En los juegos faciales hay dos
objetivos. Uno puede ser descrito como defensivo, en el cual el jugador trata
de proteger su propia identidad. El
otro es protector, por el cual se
procura impedir cualquier daño a la identidad de otro jugador.
En la historia del Ama se plantea el
juego facial entre ella y su servidora Thea.
Este comienza cuando se confrontan por primera vez:
La servidora la siguió
sin esfuerzo, dando grandes trancos, y se le colocó delante, casi cerrándole el
paso. El Ama desesperada volvió a mirar
aquellas nubes extrañas, el mensaje podía ser para ella. La servidora se corrió medio paso y cubrió
con su cabeza las nubes. El Ama por
primera vez le miró la cara, las cejas eran espesas y negras, ¿y los ojos?, las
aletas de la nariz extremadamente fuertes para una mujer, bajo la capa de polvo
la piel no era más lisa que la de un hombre recién afeitado, por allí no,
respetable señora y admirada actriz.
Esta otra es la entrada principal
(13).
Por medio de su gesto, la
"servidora" le comunica al Ama su verdadera identidad de hombre y
también le revela el mensaje que buscaba en las nubes. Al decir "por allí no, respetable
señora y admirada actriz. Esta otra es
la entrada principal", le está diciendo que el mensaje no está en las
nubes, sino que es ella su medio de escape.
En la historia de Ana hay varios
niveles de juegos faciales: consigo misma, con Beatriz, con Pozzi, con su
madre, con su médico, etc.. Incluso
analiza uno de esos juegos con Pozzi:
--Lo más importante fue
lo que no te dije.
--Yo me di cuenta que
estabas por decirme otras cosas, por eso me puse rara (176).
W218 entra en juegos faciales con
LKJS:
Pero sí, había sido eso
lo que más la había espantado en su encuentro con LKJS ¡sus ojos habían dejado
de ser verde claro, para volverse negros!
Estaba segura, por eso la mirada era otra (209).
En los juegos de relaciones que se
plantean se presentan los elementos de confianza y decepción, niveles de
intimidad y traición. Estos son los
juegos que toman lugar en la Argentina entre el país y sus gobiernos. El juego de relación consiste en el manejo
de la presentación del individuo para conseguir el fin propuesto. Este es el juego que hace Pozzi con Ana,
haciéndose pasar como interesado por su bienestar. Los juegos de relación quedan ligados a otros de explotación e
información. Los juegos de explotación
ocurren en las relaciones de poder; es decir uno de los participantes espera
obtener control absoluto sobre otro sin tener la seguridad absoluta de que
pueda hacerlo. Frente a tal situación
el que procura acatamiento de parte de otro contrarrestará sus movimientos
mediante maniobras directas y de desviación (Lyman, 54-55).
Ana, por medio de su diario, trata
de analizar estos juegos de explotación:
Me da miedo. ¿De qué?
De parecer más tonta todavía de lo que soy (29).
¿Cuándo me convenció de
que él iba a mandar en la casa? No, me
convenció de otra cosa, de que convenía que él mandase (29).
Pozzi quiere utilizar a Ana para
hacer que su esposo caiga en una trampa.
Sin embargo Ana no acepta colaborar con él.
"La interpretación de la mujer como
cuerpo-signo-icono-legible, transferible, propensa a varios significados y
connotaciones nos lleva en Pubis
angelical a un campo simbólico.
Este código simbólico presenta a la mujer como objeto mudo de adoración,
espectadora pasiva subyugada al poder del hombre, y aislada de la conciencia y
la independencia (Bart Lewis 538).
Los agentes Thea y LKJS buscan
cierta información y recurren a la seducción, como arma. Cada juego tiene su propio estilo
lingüístico, su propio discurso; cada uno revelando cierto nivel de intimidad
social. Con la historia de W218, el
discurso llega a adquirir un estilo congelado, resultado de las barreras que
crea el hombre en su comunicación con otros, barreras que responden a códigos
culturales.[5]
Estos códigos culturales hacen de la
mujer una víctima, que en cada una de las tres historias busca un escape
liberador. Están ligados al cuerpo de
la mujer, icono cultural de una realidad humana que se ha mantenido igual a
través de todo el tiempo histórico. Ana
se traiciona a si misma al tener sexo con su esposo Fito sin querer,
simplemente porque se ve obligada. Es
traicionada por Pozzi quien la quiere usar para lograr su objetivo político y
luego por Alejandro quien la traiciona en el campo profesional. W2l8 vive esta misma traición con LKJS,
traición que también vive El Ama con el agente soviético.
Desde los años 30, con la historia
de la actriz hasta los "Hielos Eternos" del "10 Glaciario Año
15", con la profecía de W218, el predominio del hombre sobre la mujer no
varía, sino que se vuelve aún más marcado como lo revela el juramento que hacen
los varones selectos de esa era, juramento que revela una actitud misogena:
Niños de hoy, hombres
del mañana, machos del mundo, uníos.
Habéis sido elegidos entre los millares de niños de hoy porque sois el
orgullo del país, ( . . . .) propalaréis la doctrina entre vuestros hermanos
los machos de categoría secundaria, y siguiente mandamiento, aplastaréis con el
desprecio a la enemiga natural, la hembra (239).
La figura del ángel representa el
desarme de una cultura sexual y también el espíritu divino:
De pronto se desató un
viento extraño y el camisón se alzó, mostrándome desnuda, y los hombres
temblaron, y es que vieron que yo era una criatura divina, mi pubis era como el
de los ángeles, sin vello y sin sexo, liso.
Los guerreros se paralizaron de estupor. Un ángel había descendido sobre la tierra. Y el tiroteo cesó, y los enemigos se
abrazaban y lloraban dando gracias al cielo por haber mandado un mensaje de paz
(266).
La política de un país es la
extensión del hombre y de su idea acerca de las relaciones humanas. Esta visión onírica de Ana (como aquella
otra Ana, profetisa bíblica) es la solución que propone Puig.
Se hizo un profundo
silencio, y después se oyeron los pasos de una muchedumbre serena y plena de
cariño que venía hacia mí ( . . . ). Me
dio gracias por mi increíble hazaña ( . . . ). Me dijo que lo perdonara por haberme
dicho que yo era una frívola mujer, despreocupada de la suerte de su pueblo, y
que en nombre de todo un país me agradecía el milagro de la paz, el cielo me
había elegido para señalar el camino de la salvación (266).
En lo más profundo de su dimensión
humana acarrea consigo lo que Virginia Ramey Mollenkott llama
"endiosamiento": la
encarnación del amor de Dios en el cuerpo humano con el propósito de crear
junto con Dios una sociedad humana justa, apacible y benigna. Las tres mujeres en una, representan la
trinidad, madre, hija y espíritu santo.
Somos parte de un mismo proceso, de una misma estructura de la realidad,
de un mismo Dios. La naturaleza divina
se encarna en las relaciones humanas.
El eslabón que nos une a Dios, que nos hace sentir su presencia, es la
paz. Paz que no sólo se define como lo
opuesto a la guerra, sino a todo tipo de violencia; lo opuesto a todo aquello
que inhiba el desarrollo del ser humano.
La paz comienza en uno mismo,
"porque dentro de uno mismo hay siempre un diálogo, una tensión. Entre el consciente y el Otro, que es,
diríamos, el universo", pasando luego al nivel de las relaciones personales. Hay una íntima relación entre la política
internacional y la política dentro de la "intimidad" de la unidad "familia".[6]
Finaliza Puig su obra con estas
palabras dichas por Anita:
Más que abrazarlas,
quiero . . . hablar con ellas . . .
y hasta pueda ser . . . que nos
entendamos. . . . (267)
La resolución de un sistema
patriarcal no reside en la implantación de uno matriarcal sino en una
mutualidad, en una constante enantiodromia[7] en donde la oscuridad y la claridad
subsisten dentro del individuo y de los seres humanos; libre y constantemente
como el día y la noche. En Pubis angelical es la figura del ser
andrógeno quien llega a encarnar un nuevo orden sin distinción de sexo. Los códigos culturales hacen de la mujer una
víctima que en cada una de las tres historias busca un escape liberador. El escape liberador para la Argentina,
parece decir Puig, existe en la demolición del sistema patriarcal.
Obras Citadas
Collins, Sheila
D. "The Personal is
Political" in The Politics of Women's Spirituality:
Essays on the Rise of Spiritual Power Within the Feminist Movement. Ed. Charlene Spretnak. N.Y.:
Anchor/Doubleday, l982.
Gottheil, Julio. El
compromiso argentino: Presente y futuro
de una crisis de cambio en América latina.
Buenos Aires: Editorial Paidós,
1969.
Greene, Gayle, &
Coppélia Kahn. Making a Difference: Feminist
Literary Criticism. New York: Methuen, 1985.
Lewis, Bart L. "Pubis
Angelical: la mujer
codificada." Revista
Iberoamericana. Vol. XLIX, abril-septiembre 1983, Núms. 123-124.
Lyman, Stanford M., y
Marvin B. Scott. A Sociology of the Absurd.
New York:
Appleton-Century-Crofts, 1970.
Mollenkott, Virginia
Ramey. Godding: Human Responsibility and the Bible. New York:
Crossroad Press, 1987.
Morello-Frosch,
Marta. "Usos y abusos de la
cultura popular: Pubis angelical de Manuel Puig." Literature And Popular
Culture in The Hispanic World: A
Symposium. Ed. Rose Minc. Baltimore, Maryland:
Montclair State College & Ediciones Hispamérica, 1981.
Puig, Manuel. Pubis
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Spretnak,
Charlene. The Politics of Women's Spirituality:
Essays on the Rise of Spiritual Power within the Feminist Movement. New York:
Anchor Press, 1982.
Wuthnow, Robert,
et.al. Cultural Analysis: The Works of
Peter L. Berger, Mary Douglas, Michel
Foucault and Jürgen Haber.
Boston: Routledge & Kegan
Paul, 1984.
[1]Dicen Gayle Greene y Coppélia
Kahn: "Ideology is that system of
beliefs and assumptions--unconscious, unexamined, invisible--which represents
'the imaginary relationships of individuals to their real conditions of
existence' (Althusser 1971, p.162); but it is also a system of practices that
informs every aspect of daily life--the clothes we wear, the machines we
invent, the pictures we paint, the words we use" ( 3).
[2]Stanford M. Lyman y Marvin B.
Scott, "( . . . )the awareness of
self, and the need to properly interpret the language, signs, and gestures of
others becomes conscious when the situation is made problematic" (73).
[3]Según Robert Wuthnow et. al., en Cultural
Analysis: The Works of Peter L. Berger,
Mary Douglas, Michel Foucault and Jürgen Habermas. "The very heart of the world that
humans create is socially constructed meaning. Humans necessarily infuse their own meanings
into reality. The individual attaches subjective meaning to all of his and her
actions" (25).
[4]Stanford M. Lyman y Marvin B. Scott
dicen en, A Sociology of the Absurd,
". . . it is now possible to treat social situations--in which two or more
persons or groups are in communication with one another and are engaged in
goal-directed action--in terms of a game-theoretic framework", (29);
"it is possible to distinguish four game types: face games, relationship
games, exploitation games, and information games" (36-37).
[5]Stanford M. Lyman añade, "frozen
style is an extreme form of formal style employed among those who are
simultaneously required to interact and yet remain social strangers"
(132).
[6]Dice Virginia Ramey Mollenkott: "Mutually supportive relationships are
peacemaking in that they contribute to a placentary paradigm shift away from
the patriarchal model of individualistic domination toward a liberating new
model of mutuality. Therefore, our
family relationships are not simply private after all: they are political models. Either they radiate justice and wholeness
into our world or else they contribute to fragmentation and destructive
alienation"(86).
[7]En su libro Godding, Mollenkott dice:
"In his book Opposition,
C.K. Ogden has shown that Aristotle regarded everything as proceeding from
contraries. Ogden also shows the
importance of opposition in the philosophies of people like Jacob Boehme,
Immanuel Kant, and Frederick Hegel.
Similarly, Heraclitus emphasized the constant equality of opposites in
conflict, using the term enantiodromia
to describe the law of opposites flowing constantly into each other. The followers of Pythagoras specified
certain sets of opposites as the major oppositions through which the world is
to be understood. Among the Pythagorean
opposites are limit and unlimit, odd and even, one and many, right and left,
male and female, rest and motion, straight and curved, light and dark, and good
and bad" (128)..