El Popol Vuh como fuente literaria en

Hombres de ma¨ªz y Cuzcatl¨¢n donde bate la Mar del Sur

 

Carlos Amaya

Indiana University

 


    El Popol Vuh, libro sagrado de los Maya-Quich¨¦, ha tenido gran influencia en la literatura centroamericana, especialmente en Hombres de ma¨ªz del escritor guatemal­teco Miguel Angel Asturias y Cuzcatl¨¢n donde bate la Mar del Sur del salvadoreño Manlio Argueta. Una contextuali­zaci¨®n breve de la situaci¨®n social, pol¨ªtica y cultural del ¨¢rea centroamericana se vuelve fundamental si queremos comprender el porqu¨¦ los escritores, no s¨®lo centroameri­canos sino tambi¨¦n latinoamericanos, conscientes de la situaci¨®n social, cultural y pol¨ªtica en que se encuentran subsumidas las grandes mayor¨ªas se han apropiado de la idea de ¡°identidad del ind¨ªgena¡± y la han vuelto una parte inherente de su proyecto literario. ¡°Searching in the past and usually refusing its ¡®official¡¯ versions, the novelists mediate on the national present as well as on the shape of things to come¡± (Aizenberg 85). De esta manera, en estas novelas se buscan las soluciones a los problemas sociales reviviendo el pasado, observando el presente y dando solu­ciones para el futuro de los pueblos.

    Algunos cr¨ªticos de la literatura afirman que ¡°a partir de los años 40¡¯s en Centroam¨¦rica, se manifiesta . . . el transparente proyecto de articular el texto literario de modo radical con el mundo [y la literatura] ind¨ªgena¡± (Lienhard 110). Esa identificaci¨®n de los escritores con lo ¡°ind¨ªgena¡± se ha ido incrementando hasta nuestros d¨ªas. En la actuali­dad podemos encontrar estas tendencias en escritores como Manlio Argueta, Ernesto Cardenal y muchos otros. Los pueblos centroamericanos hist¨®ricamente han compartido una experiencia com¨²n iniciada desde antes de la colonia. Durante y despu¨¦s de la colonia han habido gobiernos con­servadores teñidos de un autoritarismo pol¨ªtico que los ha estancado culturalmente. Esto ha marginado a la poblaci¨®n ind¨ªgena, principalmente, de todo acceso a prestaciones so­ciales e individuales como son la educaci¨®n y la salud, por ejemplo. Ello ha provocado en los ind¨ªgenas un atraso cul­tural, social, pol¨ªtico y econ¨®mico.[1] Por otro lado, se han querido mantener las estructuras de explotaci¨®n mediante las demagogias pol¨ªticas prometiendo, a las grandes mayo­r¨ªas, ¡°proyectos de reforma agraria¡± los cuales fracasan antes de ser iniciados. Todo esto ha llevado a una imposi­ci¨®n de formas de explotaci¨®n denigrante para nuestros pueblos. Un ejemplo palpable es la introducci¨®n de monocultivos que requieren grandes extensiones de tie­






rras.[2] Esto ha tra¨ªdo como consecuencia la apropiaci¨®n de las tierras y el desplazamiento de la poblaci¨®n ¡°ind¨ªgena¡± a la par que la exterminaci¨®n de una agricultura de autoabas­tecimiento de los campesinos. Las consecuencias de estos abusos contra los hombres y las mujeres del campo provocan el descontento popular y, por consiguiente, los levantamientos sociales contra las estructuras establecidas. Las colectividades ind¨ªgenas (el pueblo) han tenido que so­portar abusos del blanco-ladino (clases dominantes) no s¨®lo a nivel social sino tambi¨¦n cultural. Adem¨¢s, descon­f¨ªan del ladino por su arrogancia y pretenci¨®n de superiori­dad. Todos estos elementos los vamos a ver en las tres obras que estamos analizando. Por otro lado vamos a bus­car la influencia que el conocimiento del Popol Vuh ha tenido en el desarrollo de estas novelas de Miguel Angel Asturias y Manlio Argueta.

    El Popol Vuh, libro sagrado de los Quich¨¦s, cuenta la historia de la creaci¨®n del universo y de la cultura Maya-Quich¨¦. Seg¨²n el Popol Vuh, al principio, ¡°todo estaba en suspenso, todo en calma, en silencio; todo inm¨®vil, callado y vac¨ªa la extensi¨®n del cielo¡± (25). S¨®lo exist¨ªan los creadores, los formadores: Tep¨¦u y Gucum¨¢tz. Ellos crearon el cielo, los animales y los hombres. En el Popol Vuh se cuenta que hubo tres creaciones del hombre y que los dos primeras fracasaron.[3] La primera creaci¨®n fue la del hombre de lodo, pero era imperfecto. Este se deshac¨ªa: ¡°Estaba blando, no ten¨ªa movimiento, no ten¨ªa fuerza, se ca¨ªa, estaba aguado, no mov¨ªa la cabeza, la cara se iba para un lado, ten¨ªa velada la vista . . . hablaba pero no ten¨ªa entendimiento¡± (Popol Vuh 29). Esa primera creaci¨®n fue un fracaso y tuvieron que ser destru¨ªdos con agua. La se­gunda creaci¨®n fue la del hombre de madera, pero al igual que la primera, fracas¨®. Estos hombres de madera no ten¨ªan alma, ni entendimiento, y no se acordaban de sus creadores. Fue un intento fallido y tuvieron que ser de­stru¨ªdos. Pero, hubo una tercera creaci¨®n, la creaci¨®n del hombre perfecto hecho de ma¨ªz: ¡°Esta fue su sangre, de ¨¦sta se hizo la sangre del hombre. As¨ª entr¨® el ma¨ªz [en la formaci¨®n del hombre] por obra de los progenitores¡± (Popol Vuh 100). Estos hombres hablaban y se entend¨ªan.



Adoraban a su creador, eran los hombres perfectos. De all¨ª surgieron las grandes culturas Maya-Quich¨¦s que se ex­tendieron por el altiplano de Guatemala.

    Dentro del relato hay historias intercaladas. Por ejem­plo, entre la segunda y la tercera creaci¨®n del hombre, se intercalan las historias ¨¦picas de los gemelos Hunahp¨² e Ixbalanqu¨¦. En realidad, son dos historias paralelas pues mientras se vive la creaci¨®n de los hombres de madera, al mismo tiempo est¨¢n sucediendo las aventuras de los geme­los. Cuando las aventuras de Hunahp¨² e Ixbalanqu¨¦ termi­nan, el relato de las creaciones retorna a su hilo cronol¨®gico y contin¨²a con la tercera creaci¨®n: la creaci¨®n de los hombres de ma¨ªz. Fueron cuatro los hombres crea­dos por los creadores y progenitores a partir de la mazorca de ma¨ªz: Bal¨¢m-Quitz¨¦, Bal¨¢m Acab, Mahucutah e Iqui Bal¨¢m. Al final de la obra, los hombres se separan y for­man sus propias tribus, diferenci¨¢ndose social y ling¨¹¨ªsti­camente. Lo ¨²nico que los une es el tronco com¨²n de su cultura Maya-Quich¨¦.

    En el Popol Vuh vemos un movimiento circular y para­lelo del tiempo. Hemos visto ya, como la historia de las aventuras de los gemelos suceden durante la segunda creaci¨®n (hombres de madera). Sin embargo, parece como si esas aventuras se desarrollaran en much¨ªsimo tiempo. Cuando las aventuras de los gemelos terminan nos damos cuenta que a nivel general, poco ha sucedido. Apenas se est¨¢ comenzando la tercera creaci¨®n del hombre.[4]

    Ese elemento de simultaneidad del tiempo lo vemos en ambas novelas, Hombres de ma¨ªz y Cuzcatl¨¢n. . . . En Hombres de Ma¨ªz, que es el relato de las luchas y el sufrimiento del pueblo Maya-Quich¨¦ del Altiplano de Guatemala tratando de sobrevivir a la invasi¨®n de los blan­cos-ladinos, vemos claramente esa recurrencia del tiempo y la acci¨®n. Por ejemplo, en el cap¨ªtulo XV se habla del mito de ¡°la tecuna¡± y en el cap¨ªtulo XIII, el cura Valent¨ªn Urd¨¢nez escribe en su diario personal: ¡°[los hombres] tra¨ª­dos a la cumbre de Mar¨ªa Tec¨²n, ven representarse a sus ojos, en aquella piedra que fue mujer, la imagen de la mu­jer que los abandon¨® . . .¡± (146). Esta Mar¨ªa Tec¨²n es el mismo personaje que hab¨ªamos visto en el capitulo X (¡°Mar¨ªa Tec¨²n¡±). Ella era la mujer de Goyo Yic (el ciego) a quien abandon¨®. Cuando leemos las notas del cura nos parece que Mar¨ªa Tec¨²n existi¨® hace much¨ªsimo tiempo y que ya s¨®lo queda su leyenda. Se ha vuelto un mito; el mito de las ¡°tecunas¡± que abandonan a sus maridos. Sin embargo, en el cap¨ªtulo XIX, el señor Nicho (Correo-Coyote) se encuentra con Goyo Yic en una c¨¢rcel de la costa. Y, m¨¢s tarde, Goyo Yic se reune con su hijo y su mujer Mar¨ªa Tec¨²n. En el ep¨ªlogo del libro, Asturias escribe: ¡°Tatacuatzin Goyo Yic y Mar¨ªa Tec¨²n volvieron a



Pisiguilito¡± (269), con lo cual volvemos en un movimiento circular f¨ªsico y temporal a donde comenz¨® la historia de la tecuna. Lo que nos parec¨ªa distanciado por cientos de años resulta que est¨¢ distanciado por unos cuan­tos años. Es una simultaneidad de tiempos. Es la uni¨®n de un tiempo m¨ªtico con el tiempo actual. El mito de ¡°las tecunas¡± ha sido creado en un per¨ªodo de tiempo muy corto. Esto parece una contradicci¨®n pues los mitos se crean despu¨¦s de mucho tiempo a trav¨¦s de la transmisi¨®n de creencias que pasan de generaci¨®n en generaci¨®n. Ren¨¦ Prieto en su art¨ªculo ¡°El papel de la fauna y de los s¨ªmbo­los precolombinos en la obra de Miguel Angel Asturias . . .¡± defiende la t¨¦cnica de Asturias diciendo que el desa­rrollo cronol¨®gico en Hombres de ma¨ªz no es importante. Lo que es importante es el lenguaje que el escritor emplea.

    En Cuzcatl¨¢n donde bate la mar del sur vemos repetirse esa simultaneidad de tiempos, s¨®lo que de forma diferente. La novela est¨¢ contada en primera persona. La trama sucede en unas horas mientras Luc¨ªa viaja en un microbus de San Vicente a San Salvador el 9 de enero de 1981. En ese viaje hace un recuento de la historia de su familia desde el principio del siglo (1936)[5] hasta la actualidad. Cuz­catl¨¢n es una novela basada en las luchas campesinas del pueblo salvadoreño contra la injusticia y opresi¨®n del go­bierno desde tiempos inmemoriales. Injusticia consistente en la explotaci¨®n desmedida del campesino as¨ª como el despojo de sus tierras y la desintregaci¨®n de su unidad b¨¢sica familiar. La novela es b¨¢sicamente la historia de una familia campesina que ha vivido a los alrededores de la laguna de Apastepeque (que est¨¢ en la Zona Central de El Salvador) desde hace mucho tiempo. Esta cuenta la histo­ria de cinco generaciones de esa familia, quienes han sufrido la injusticia progresiva del gobierno hasta llegar a la quinta y ¨²ltima generaci¨®n donde ya han tomado con­ciencia de la miseria y la explotaci¨®n de que han sido v¨ªc­timas. Los individuos de la quinta generaci¨®n ya se han organizado pol¨ªticamente para luchar contra sus opresores.

    La primera generaci¨®n, es la de Macario y su mujer, que se remonta a la ¨¦poca de la explotaci¨®n del añil.[6] Los campesinos salvadoreños eran obligados a trabajar en los obrajes de añil a cambio de un sueldo de miseria. Todos mor¨ªan muy j¨®venes comidos por el c¨¢ncer en los pul­mones y en la piel. La segunda generaci¨®n es la de Emili­ano (padre de Beatriz[7]). Durante esta generaci¨®n la indus­tria del añil iba en decadencia. Emiliano no quer¨ªa morir de c¨¢ncer como los otros y descubri¨® que pod¨ªan sobrevivir
con su familia produciendo piedras de moler ma¨ªz



(metates[8]). La tercera generaci¨®n, es la de Beatriz/Eusebio. Durante esta generaci¨®n se descubren las minas de oro en el oriente del pa¨ªs. Eusebio viaja al oriente en busca de una mejor vida para su familia y muere en las minas de oro. La cuarta generaci¨®n es la de Juana/Jacinto (Juana es hija de Beatr¨ªz). En esta etapa ya las condiciones han cam­biado y los hijos de Beatriz se dedican al comercio de la sal y otros productos. La quinta y ¨²ltima generaci¨®n es la de Luc¨ªa/Antonio (Luc¨ªa es la nieta de Beatriz), que es la ge­neraci¨®n actual donde los individuos han adquirido con­ciencia de su condici¨®n de oprimidos y se han organizado en grupos guerrilleros para luchar contra la injusticia de que han sido v¨ªctimas.

    Muy importante de destacar es el hecho de que, a todo lo largo de la novela, se habla de la violencia y sufrimiento que padecen los campesinos en su lucha por sobrevivir en unas condiciones adversas e injustas. Tambi¨¦n, es impor­tante notar que hay m¨¢s voces de mujer en la narraci¨®n de la historia que voces de hombre. Generalmente, cuando es un hombre el que habla, lo hace a trav¨¦s de la voz del na­rrador omnisciente o requiere la introducci¨®n de ¨¦ste y su discurso est¨¢ entre comillas. Los hombres desaparecen de la escena r¨¢pidamente. Es la voz de las mujeres la que domina la narraci¨®n. De esta manera los personajes fe­meninos se vuelven m¨¢s importantes que los masculinos en la novela. Uno de ellos es Beatriz quien se vuelve el punto de referencia en toda la obra. Hay tres razones fun­damentales para ello: primera, ella es la abuela de Luc¨ªa (la narradora principal y quien m¨¢s tarde va a adoptar el seud¨®nimo de Ticha). A la vez, Beatriz es la madre del Cabo Mart¨ªnez quien mata a su propio abuelo por ¡°amor a la patria.¡± Segunda, Luc¨ªa asume el seud¨®nimo de Beatr¨ªz cuando se vuelve un miembro de la guerrilla y m¨¢s tarde usa ese mismo seud¨®nimo para formar parte del tribunal que juzga al Cabo Mart¨ªnez por sus cr¨ªmenes contra los campesinos. En ese juicio el Cabo Mart¨ªnez se enloquece y piensa que Luc¨ªa (ahora con el seud¨®nimo de Ticha) es su madre. Tercera, Beatriz es el centro de referencia de la obra. Con Beatriz terminan las generaciones antiguas de la familia; las generaciones que soportaban el dolor sin protestar. A partir de Beatriz, surgen las nuevas generacio­nes; las que luchan en la guerra. Esas nuevas generaciones son las que han llegado a concientizarse y entender las ra¨ªces de los problemas de los campesinos salvadoreños. Adem¨¢s, es Beatriz quien cuenta la historia de la familia. En la novela la narraci¨®n de ambos personajes Beatriz (la abuela de Luc¨ªa) y Luc¨ªa, cuyo seud¨®nimo es Beatriz, parece unirse.

    El relato parece saltar de una ¨¦poca a otra creando una ambig¨¹edad en el tiempo. Al final de la novela nos damos cuenta que todo el relato se ha desarrollado en la mente de Luc¨ªa mientras viaja en un ¡°microbus a San Salvador.¡±
Vemos aqu¨ª, un ejemplo clar¨ªsimo de la ambig¨¹edad del



tiempo que ve¨ªamos en el Popol Vuh y en Hombres de ma¨ªz. Es un tiempo ambiguo y simult¨¢neo. Ambiguo en tanto que no sabemos cual es el personaje que est¨¢ con­tando la historia y cuando creemos que es Beatriz (la abuela), nos damos cuenta que no es ella sino la nieta la que cuenta. El tiempo es simult¨¢neo porque en un per¨ªodo corto de tiempo hemos visto desfilar ante nuestros ojos la historia de cinco generaciones de una familia. Este re­cuento de la historia familiar sucede en unas cuantas horas que dura el viaje de Luc¨ªa a San Salvador y luego a Chala­tenango.[9] El relato trae al presente muchas generaciones pasadas. Por ejemplo, el cap¨ªtulo II se remonta al año 1936 cuando nace el primer hijo de Beatriz. Este cap¨ªtulo, as¨ª como todos los dem¨¢s, est¨¢ narrado en su mayor parte en el presente, dice: ¡°Los dos hombres est¨¢n sentados en el tronco que sirve de asiento principal en la casa, destinado a las visitas . . .¡± (22). M¨¢s tarde en el cap¨ªtulo IV vemos a Beatriz de unos 13 años cuando conoci¨® a Eusebio, es decir, antes de tener a su primer hijo.

    El uso del presente en todo momento de la obra con­tribuye a la ambig¨¹edad del tiempo en la narraci¨®n pues eso hace que ambos, el presente y el pasado, parezcan si­mult¨¢neos. As¨ª, por ejemplo, vemos hablar tanto a las viejas generaciones de Eusebio, Emiliano (el padre de Beatriz) y a Macario (su abuelo); como a las nuevas gene­raciones de Juana (hija) y Luc¨ªa (la nieta de Beatriz), sin un orden cronol¨®gico fijo. Esta falta del orden cronol¨®gico lo vemos tambi¨¦n en los t¨ªtulos de cada cap¨ªtulo. Por ejemplo, el cap¨ªtulo III se llama ¡°Emiliano, 1950,¡± el cap¨ªtulo IV es ¡°Microbus a San Salvador, enero 9, 1981¡± pero el cap¨ªtulo V se llama ¡°Beatriz-Eusebio, 1948. Lo mismo sucede en el desarrollo interno de cada cap¨ªtulo ya que se cambia de tiempos (presente-pasado) y de genera­ciones, indistintamente. As¨ª, el cap¨ªtulo III que se llama ¡°Emiliano, 1950¡± comienza ¡°Emiliano estaba pensando en las piedras de moler . . . a la vez que contemplaba el mar. Mira gaviotas . . . observa, tambi¨¦n los barcos . . .¡± (41). Poco m¨¢s adelante, contin¨²a usando el pasado: ¡°las autoridades se daban entonces el gusto de tirarse a los cris­tianos . . . ya estaban entrenados para hacer muertos¡± (60). En el siguiente p¨¢rrafo vuelve al uso del presente di­ciendo: ¡°Ticha enciende el candil, la luz se desliza por su vestido de nahuilla . . .¡± (60), con lo cual vemos un rompimiento total de la cronolog¨ªa del tiempo. Para el narrador, el orden cronol¨®gico no es importante, pues lo mismo usa el presente como el pasado en una misma oraci¨®n. La ambig¨¹edad del tiempo la vemos tambi¨¦n en el cap¨ªtulo XIV cuando est¨¢ hablando de Beatriz (la abuela). Luc¨ªa dice: ¡°Era una mujer buena que quiz¨¢s se en ella como en otras iguales a ella: Beatriz va corriendo ir¨ªa al cielo. Ahora que estaba por morir hab¨ªa que pensar
descalza . . . caminando bajo el sol . . .¡± (267). Esta va-



riedad y cambios de tiempos hacen que el lector realmente se concentre en el desarrollo de los acontecimientos a nivel general (el mensaje) sin quedar atrapados en una ¨¦poca espec¨ªfica. Es decir, el lector ve un panorama total que abarca desde ¨¦pocas anteriores hasta el presente y no un momento aislado de la situaci¨®n social del campesino sal­vadoreño. Cuando llegamos a entender ¨¦sto, nos parece l¨®gico ese cambio de tiempos que antes nos descontrolaba. Vemos que lo que parece ser el presente est¨¢ contado en pasado (imperfecto) y lo que deber¨ªa ser pasado est¨¢ con­tado en el presente. Parece l¨®gico porque vemos que la cronolog¨ªa no es importante en este relato.

    Otro elemento que une las tres obras es la lucha entre los ind¨ªgenas y sus opresores (ya sea el gobierno, los maiceros o las fuerzas vitales[10]). En Hombres de ma¨ªz vemos la lucha del pueblo ind¨ªgena de las montañas de Guatemala contra los ladinos-blancos que destruyen no s¨®lo la tierra y las montañas sino tambi¨¦n la vida del ind¨ª­gena. Esa lucha, que vemos en Hombres de ma¨ªz, es la lucha entre ¡°los hombres que cosechan esta planta para consumo personal [(los ind¨ªgenas)], y los ladinos, que plantan el sustento sagrado del indio por razones lucrati­vas¡± (Prieto, ¡°El papel¡± 404). En esta novela, los ind¨ªge­nas comandados por su l¨ªder Gaspar Il¨®m, tratan de de­fender su tierra pero son eliminados por el ej¨¦rcito regular del gobierno.[11] Este elemento, en Hombres de ma¨ªz, es muy importante ya que Asturias incorpor¨® un aconteci­miento de la historia real de Guatemala y lo incluy¨® en su libro para denunciar las injusticias que se estaban come­tiendo contra la poblaci¨®n ind¨ªgena de su pa¨ªs. Este libro fue importante porque, como observa Aizenberg, Asturias ¡°composed Men of Maize in a period of nationalist revolu­tionary fervor in Guatemala (1944¨C54)¡± (Aizenberg 87). De all¨ª que el personaje, Gaspar Il¨®m, est¨¦ inspirado en la historia de una persona real quien luch¨® contra los opre­sores ladinos del gobierno de Guatemala. Gordon Brother­ston, en su art¨ªculo ¡°Gaspar Il¨®m en su tierra,¡± dice que: ¡°los habitantes mayas de las tierras de Il¨®m en Cuchu­matanes . . . se alzaron con su cacique Gaspar Hij¨®m, con el objetivo de deshacerse de los ladinos que hab¨ªan in­vadido sus tierras ancestrales¡± (593). M¨¢s adelante, Broth­erston agrega: ¡°Como Gaspar Il¨®m del relato, el Gaspar Hij¨®m de las Cuchumanes tuvo su ¨¦xito inicial y tambi¨¦n termin¨® envenenado (con estricnina, por ¡°brujo¡±) en . . . 1900¡± (593¨C94). A pesar de todo, a pesar de la muerte de Il¨®m y la conquista de la tierra por los ladinos, los sobre­vivientes siguen habitando esas tierras. La estirpe con­tin¨²a, ¡°los hombres de ma¨ªz¡± siguen viviendo all¨ª y siguen creyendo en los ¡°brujos de las luci¨¦rnagas,¡± en los nahuales, en ¡°los conejos amarillos,¡± etc. ¡°los hombres de
ma¨ªz¡± seguir¨¢n habitando esas tierras que les pertenece por



tradici¨®n ancestral. Asturias, en su obra, denuncia las injusticias de que han sido v¨ªctimas los ind¨ªgenas guatemaltecos, y para ello se sirve de la literatura. Ren¨¦ Prieto, comentando acerca de estos escritores (como Astu­rias y otros) dice que ¡°sus vidas fueron, as¨ª como su arte, una contienda vehemente a favor de las costumbres y dere­chos del indio americano¡± (Prieto, ¡°El papel¡± 403). Y por ello, sus personajes son cien por ciento ind¨ªgenas. M¨¢s a¨²n, los escritores (en este caso Asturias y Argueta) in­cluyen acontecimientos de la historia real. En Hombres de ma¨ªz, Asturias nos presenta con un grupo de ind¨ªgenas muy orgullosos de su condici¨®n y de sus ra¨ªces. Ellos di­cen: ¡°nosotros somos hechos de m¨¦iz . . . tan carne es un hijo como una milpa¡± (169). En la novela Cuzcatl¨¢n donde bate la Mar del Sur, tambi¨¦n vemos la lucha de los campesinos contra fuerzas m¨¢s poderosas pol¨ªtica y econ¨®-micamente. El autor, quiere mostrarnos c¨®mo los campe-sinos salvadoreños, se han visto despojados de sus pose-siones y humillados a trabajar por la fuerza para los patro-nes; añileros, primero, y cafetaleros, despu¨¦s. En Cuzcat-l¨¢n, esta identificaci¨®n del campesino con el ind¨ªgena viene por analog¨ªa. El campesino salvadoreño es tambi¨¦n un descendiente de los ¡°hombres de ma¨ªz,¡± y ellos lo saben.

    Esta lucha de los ¡°ind¨ªgenas¡± contra seres m¨¢s poderosos que vemos en las novelas de Asturias y Argueta, ya estaba presente en el Popol Vuh. Ello est¨¢ ejemplificado en las luchas que los gemelos tienen contra las fuerzas del mal de Vucub-Caquix, Zipacn¨¢, Cabrac¨¢n y los señores de Xibalb¨¢. Los gemelos luchan contra las fuerzas del mal y las vencen. Esto es un presagio de que la raza ind¨ªgena luchar¨¢ siempre por su tierra no import¨¢ndole que el inva­sor sea un ser mucho m¨¢s poderoso que ellos. Hunahp¨² e Ixbalanqu¨¦ lucharon contra Vucub-Caquix, Zipacn¨¢ y Cabrac¨¢n quienes clamaban en alta voz: ¡°¡yo soy el sol! [dec¨ªa Vucub-Caquix] . . . ¡Yo soy el que hizo la tierra!, dec¨ªa Zipacn¨¢.¡ª¡yo soy el que sacudo el cielo y con­muevo la tierra!, dec¨ªa Cabrac¨¢n¡± (Popol Vuh 36). Por esa arrogancia y pretenci¨®n de superioridad (frente a los dioses creadores), fue necesario que fueran destru¨ªdos por los gemelos. La misma suerte corrieron los señores de Xibalb¨¢ al querer matar a los gemelos. La superior in­teligencia de Hunahp¨² e Ixbalanqu¨¦ derrot¨® la arrogancia y destruy¨® a los señores de Xibalb¨¢.

    Otro elemento com¨²n a estas obras es la transmisi¨®n oral de la sabidur¨ªa ancestral. En el Popol Vuh, ¨¦sta se en­cuentra en forma de historias y aventuras de los h¨¦roes. Estas historias fueron reunidas en el siglo XVI, ¡°Por un indio . . . [quien hizo] una recopilaci¨®n de las creencias cosmog¨®nicas y recuerdos hist¨®ricos y legendarios de su pueblo¡± (Anderson Imbert 2). En Hombres de ma¨ªz vemos ese conocimineto oral de sus or¨ªgenes y de su cultura que tienen los individuos. Ellos saben que son descendientes de los hombres de ma¨ªz. En Cuzcatl¨¢n tambi¨¦n vemos refle­jado ese aspecto. En el cap¨ªtulo V el narrador nos dice: ¡°A Ticha nadie se lo hab¨ªa dicho, pero lo adivinaba, que en un principio todo estaba en calma, en silencio . . . la exten­si¨®n del cielo . . . inmovilidad y noche. Y Gucum¨¢tz, el creador . . .¡± (84).[12] Cuenta una versi¨®n del origen muy parecida a la que se cuenta en el Popol Vuh. Pero, est¨¢ adaptada a las condiciones propias de la cultura y el len-guaje del campesino salvadoreño. Por ello, identificamos a los campesinos salvadoreños con sus ra¨ªces ind¨ªgenas aun cuando ¨¦stos no sean ind¨ªgenas puros sino mestizos. En Cuzcatl¨¢n Ticha (la abuela) no conoce la historia de la creaci¨®n tal y como est¨¢ contada en el Popol Vuh. Ella simplemente la intuye. Es un conocimiento que ha venido transmiti¨¦ndose en el inconsciente colectivo a trav¨¦s de las generaciones hasta llegar a ella. Lo importante es que ella siente ser un descendiente lejano de ¡°los hombres de ma¨ªz.¡± Es un conocimiento que, como dice el padre Xim¨¦­nes[13] en la introducci¨®n al Popol Vuh: ¡°[Eran historias que] . . . los indios primero mamaban con la leche de su madre y que todos ellos lo sab¨ªan de memoria¡± (13). Esa es, precisamente, la situaci¨®n de Ticha pues ella sabe la historia que se ha ido transmitiendo a trav¨¦s del tiempo.

    Una conclusi¨®n a que podemos arribar en relaci¨®n a la presencia del Popol Vuh en ambas novelas es que los in­dividuos tienen conciencia de sus ra¨ªces ancestrales. En Hombres de ma¨ªz eso est¨¢ muy claro, ya que el mismo t¨ª­tulo los identifica con los hombres creados en la tercera creaci¨®n de las que se cuentan en el Popol Vuh. En Cuz­catl¨¢n es un poco menos claro, pero a¨²n podemos identifi­carlo. Como ve¨ªamos anteriormente, Ticha (la abuela) sabe la historia del origen de sus ra¨ªces, intuitivamente. Luego, en el cap¨ªtulo VIII, Luc¨ªa[14] exclama: ¡°Dice mi pap¨¢ ¡®porque no nos hicieron de piedra y de madera en vez de barro¡¯ . . . tambi¨¦n nos hicieron de ma¨ªz¡± (153). Y en el cap¨ªtulo XV, Luc¨ªa recuerda la historia de sus or¨ªgenes que ha aprendido por transmisi¨®n oral. Ella recuerda:

Primero nos hicieron de madera, pero no ten¨ªamos alma, no pod¨ªamos hablar . . . tambi¨¦n probaron con barro y agua, pero nos desle¨ªamos bajo la lluvia . . . hasta que descubrieron el ma¨ªz. Los dioses des­cubrieron el ma¨ªz que en aquella ¨¦poca se llamaba teosinte. Y nos hicieron de ma¨ªz . . . ten¨ªamos alma. Los dioses, entonces, nos dejaron vivir . . . pero nuestros enemigos no supieron estas cosas y nos hicieron mierda por siglos y siglos. . . . (Cuzcatl¨¢n 276)[15]


Con estas referencias al origen ind¨ªgena de los individuos contadas en el Popol Vuh, Manlio Argueta pretende darles una identidad propia a los campesinos salvadoreños: una identidad ind¨ªgena. De esa manera legitima la lucha de los campesinos contra las fuerzas gubernamentales en pro de la defensa de sus tierras que les pertenece por derecho an­cestral.

    En ambas novelas se ve la influencia del Popol Vuh que les sirve como fuente literaria y a la vez sirve al autor como apoyo para dar una identidad propia a sus personajes. Los ind¨ªgenas modernos de Hombres de ma¨ªz son los de­scendientes de aquellos hombres creados del ma¨ªz por los formadores y creadores de los que se habla en el Popol Vuh. En ambas novelas (Hombres de ma¨ªz y Cuzcatl¨¢n) vemos la lucha del ind¨ªgena moderno por la defensa de su tierra. Al mismo tiempo, luchan tambi¨¦n por su propia integridad personal. En Hombres de ma¨ªz, es Gaspar Il¨®m quien dirige a los ind¨ªgenas para luchar contra los maicero-ladinos que los est¨¢n invadiendo y les est¨¢n quitando su tierra. En Cuzcatl¨¢n, es todo el pueblo el que toma con­sciencia de la necesidad de organizarse y luchar para defen­derse de un enemigo inmensamente m¨¢s poderoso: el go­bierno y sus aliados.

    El Popol Vuh es una fuente de identificaci¨®n que ayuda a desarrollar el proyecto literario y pol¨ªtico en ambas no­velas. En Hombres de ma¨ªz, la identificaci¨®n es muy clara, pues se identifica a estos ind¨ªgenas con los antiguos Quich¨¦s del Popol Vuh que vivieron y reinaron como señores absolutos de las montañas de Guatemala. Esto le­gitima el derecho que los actuales ind¨ªgenas guatemaltecos tienen sobre la tierra que les pertenece por l¨ªnea ancestral, contrapuesto a los invasores ladinos. Lo mismo hace Ar­gueta en Cuzcatl¨¢n, al identificar a los campesinos sal­vadoreños como descendientes de los hombres hechos de ma¨ªz del Popol Vuh. De esa manera, Argueta legitima la lucha del pueblo campesino, que ha vivido en esas tierras y que las ha heredado desde tiempos inmemoriales, contra los terratenientes que quieren quit¨¢rselas a la fuerza.

    En ambas novelas, se muestran algunos de los proble­mas sociales y pol¨ªticos (de los ind¨ªgenas) que f¨¢cilmente podr¨ªan universalizarse a nivel latinoamericano, aun cuando a primera vista los ubiquemos en espacios geogr¨¢­ficos espec¨ªficos. La lucha por la sobrevivencia de ¡°los hombres de ma¨ªz¡± contra los invasores ladinos refleja la dureza de la vida no s¨®lo de los ind¨ªgenas de Guatemala sino todos los grupos ind¨ªgenas del continente. Esa misma situaci¨®n es la que sufre el resto de los campesinos lati­noamericanos a quienes se identifica como ¡°ind¨ªgenas.¡±

 

Obras citadas

Aizenberg, Edna. ¡°The Third World Novel as Counterhis­tory: Things Fall Apart and Asturias Men of Maize.¡± Approaches to Teaching Achebe¡¯s ¡°Things Fall Apart.¡± Ed. Bernth Lindfords. New York: Modern Language As­sociation of America, 1991.

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[1]En este trabajo, vamos a utilizar los t¨¦rminos ¡°ind¨ªgena¡± y ¡°campesino¡± para referirnos a un mismo grupo de individuos. Pues, el campesino es visto, en pa¨ªses como El Salvador, como un ind¨ªgena y por eso se le niega todo derecho como ser humano.

[2]En la novela Hombres de ma¨ªz ese monocultivo es la produc­ci¨®n de ma¨ªz como un producto lucrativo para los blancos-ladinos contrapuesto al cultivo artensenal de autoabasteci­miento de los ind¨ªgenas. En Cuzcatl¨¢n, el monocultivo es el del añil primero, y el caf¨¦ despu¨¦s. Ambos productos requieren grandes extensiones de tierras. Los terratenientes expulsan a punta de cañ¨®n a los campesinos fuera de sus propios tierras para dedicarlas al cultivo del ma¨ªz (comercialmente) y el caf¨¦, respectivamente.

[3]Tambi¨¦n, hubo la creaci¨®n de los animales antes de la primera creaci¨®n del hombre.

[4]A nivel estructural de la obra, parece que el tiempo es am­biguo. La l¨®gica nos dir¨ªa que una creaci¨®n sigue inmediata­mente a la otra. Sin embargo, en el Popol Vuh lo que tenemos es un tiempo ambiguo porque no sabemos, realmente, cu¨¢nto tiempo toma cada creaci¨®n. Es plausible, entonces, pensar que entre una y otra creaci¨®n debieron haber pasado miles de años.

[5]La historia de la novela va mucho m¨¢s atr¨¢s en el tiempo, pues hace referencias al abuelo de Ticha (quien se llamaba Macario). Este Macario que es el tatarabuelo de Luc¨ªa debi¨® haber vivido a fines del siglo XIX.

[6]En la novela, esa ¨¦poca se remonta a finales del siglo XIX y principios del XX.

[7]Beatr¨ªz se vuelve un personaje fundamental y es alrededor de ella que se desarrolla toda la novela, aunque quien cuenta el re­lato es su nieta Luc¨ªa.

[8]El metate es un utensilio muy importante para el campesino. Este es utilizado para moler el ma¨ªz con que se fabrican las tor­tillas que son el alimento b¨¢sico de ellos (tambi¨¦n la sal).

[9]Ella viaja a Chalatenango que es una zona ocupada por la guerrilla. All¨ª se desarrolla el juicio contra un tal Cabo Mart¨ªnez quien ha aseseinado a su propio abuelo. Resulta que el abuelo es el bisabuelo de Luc¨ªa.

[10]En Cuzcatl¨¢n, Hombres de ma¨ªz, y Popol Vuh respectiva­mente.

[11]Gaspar Il¨®m se suicida ante la muerte de sus hombres quienes fueron traicionados por un indio convertido en ¡°maicero¡± llamado Tom¨¢s Machoj¨®n.

[12]Esta historia se extiende alrededor de cuatro p¨¢ginas en la novela. Lo que nos interesa de ella es la forma como est¨¢ con­tada. Es casi una repetici¨®n del inicio del Popol Vuh.

[13]Adri¨¢n Recinos cita las palabras del padre Xim¨¦nes en su introducci¨®n al Popol Vuh.

[14]Luc¨ªa es la representante de la Quinta Generaci¨®n (es la nie­ta de Ticha).

[15]N¨®tese como Luc¨ªa cambia el orden de la historia que se cuenta en el Popol Vuh. En su versi¨®n ella dice que fuimos creados de madera primero y luego de barro. Probablemente esto es debido a que ella conoce la historia por transmisi¨®n oral y en ese proceso se ha cambiado el orden cronol¨®gico de la historia.