¡°LA DIEGADA¡± (1926) DE SALVADOR NOVO: SÁTIRA Y DEFINICI¨®N NACIONAL
Una breve introduccion
historica
En 1926 Salvador Novo es un escritor muy joven (24 años) y sin un porvenir asegurado. La Ciudad de M¨¦xico es una ciudad que empieza a crecer a un ritmo acelerado tras la vor¨¢gine revolucionaria. En este contexto, para la nueva juventud universitaria, moderna, ambiciosa e ilustrada hay pocas posiciones en la administraci¨®n, y para las pocas que existen hay una enorme competencia, y todo ello sujeto a las veleidades de los compadrazgos pol¨ªticos. Si nos fijamos en la fecha, 1926, estamos ante el redescubrimiento de la literatura barroca, una literatura de crisis y urbana. Recordemos que seg¨²n Maravall la cultura del barroco es una cultura dirigida (Cf. 131¨C75), masiva (Cf. 176¨C225), urbana (Cf. 226¨C67) y conservadora (Cf. 268¨C306). Ciudad de M¨¦xico deviene tambi¨¦n una urbe en una permanente crisis. Es en este c¨²mulo de circunstancias que a Salvador Novo se le va a ocurrir usar la s¨¢tira pol¨ªtica en verso para avanzar su causa y retrasar la de sus enemigos. Novo, al igual que los dem¨¢s miembros del grupo po¨¦tico Contempor¨¢neos, y los j¨®venes vanguardistas del grupo po¨¦tico del 27 en España, va a estar fuertemente influido por el barroco (Cf. Oropesa).
Los contempor¨¢neos van a gozar de diferentes cargos en diferentes administraciones, y algunos como Jos¨¦ Gorostiza (1901¨C73) (Cf. Camp 136¨C37) o Jaime Torres Bodet (1902¨C74) (Cf. Camp 299) van a terminar siendo pol¨ªticos profesionales de ¨¦xito para el resto de sus d¨ªas.
Tal vez de todas las s¨¢tiras de Novo la que m¨¢s fama tiene es la que le dedica a los amores ad¨²lteros entre Guadalupe Mar¨ªn, la esposa y musa del pintor muralista Diego Rivera (1886¨C1957), y el poeta del grupo Contempor¨¢neos, Jorge Cuesta (1903¨C42) (Cf. Espinosa 42). La historia terminar¨¢ con el divorcio de Lupe y Diego, la consabida boda de Jorge y Lupe, y años m¨¢s tarde con la emasculaci¨®n y suicidio de Jorge Cuesta. Si se piensa, adem¨¢s que Frida Kahlo ya hab¨ªa entrado en escena, es f¨¢cil de imaginarse que con estos ingredientes se pod¨ªa escribir un follet¨ªn sat¨ªrico. Pero ¨¦sta es la parte superficial, ya que a esto se une una fort¨ªsima lucha pol¨ªtica e ideol¨®gica, que se va a dirimir, entre otros terrenos, en el simb¨®lico de la literatura. Las afinidades comunistas de Diego Rivera se opon¨ªan a la pol¨ªtica procapitalista, vasconcelista y burguesa de Novo, si es que no hab¨ªa en Novo un dejo aristocr¨¢tico de nostalgia liberal porfirista. Estas pol¨¦micas en la comunidad intelectual y pol¨ªtica de la Ciudad de M¨¦xico son de capital importancia, ya que lo que estaba en juego era ni m¨¢s ni menos que la definici¨®n nacional.
Por otro lado, hay que añadir que la cr¨ªtica literaria ha sido por razones personales muy injusta con Salvador Novo. Me atrever¨ªa a decir que con la excepci¨®n de Michael Alderson (1994), todos los dem¨¢s cr¨ªticos han juzgado los textos muy influidos por las actividades pol¨ªticas del escritor. En el caso de Octavio Paz (1914¨C), por poner un ejemplo, esta cr¨ªtica a la ideolog¨ªa pol¨ªtica de Novo se hace neg¨¢ndole una posici¨®n pol¨ªtica a Novo. Dice Paz:
Apareci¨® Salvador Novo, un maestro del g¨¦nero [sat¨ªrico]. Tuvo mucho talento y mucho veneno, pocas ideas y ninguna moral. Cargado de adjetivos mort¨ªferos y ligero de escr¨²pulos atac¨® a los d¨¦biles y adul¨® a los poderosos; no sirvi¨® a idea o creencia alguna sino a sus pasiones y a sus intereses; no escribi¨® con sangre sino con caca. Sus mejores epigramas son los que, en un momento de cinismo desgarrado y de lucidez, escribi¨® contra s¨ª mismo. Esto lo salva. (524; mi ¨¦nfasis)
Cuando adem¨¢s la postura pol¨ªtica de Novo no es ning¨²n gran secreto de estado, s¨®lo basta con leer La vida en M¨¦xico durante el per¨ªodo presidencial de L¨¢zaro C¨¢rdenas en los que el lector puede encontrar m¨¢s de 700 p¨¢ginas de opiniones pol¨ªticas, con las que Novo fue bastante consecuente toda su vida. Por ejemplo, Novo escribi¨® docenas de art¨ªculos contra C¨¢rdenas (1934¨C40), y en las s¨¢tiras se ataca a importantes hombres de la administraci¨®n pri¨ªsta. La cr¨ªtica de Paz es tremendamente injusta, pero paradigm¨¢tica de lo que la cr¨ªtica ha venido haciendo con Novo y Los Contempor¨¢neos. Recientemente, Vicky Unruh (1994) repite este paradigma, hablando de La educaci¨®n sentimental de Torres Bodet dice: ¡°in keeping with the Contempor¨¢neos group¡¯s eschewal of overt social commentary . . .¡± (97), cuando Torres Bodet tiene escritas miles de p¨¢ginas de comentarios pol¨ªticos y fue entre otros cargos p¨²blicos secretario general de la UNESCO (1949¨C52), embajador en Francia (1953¨C58) y secretario de Educaci¨®n P¨²blica (1943¨C46, 1958¨C64). Lo que Paz, Unruh, u otros tantos cr¨ªticos sobre los Contempor¨¢neos quieren decir es que no tuvieron ideas afines a la izquierda socialista, pero esto dista mucho de significar que no tuvieron intereses sociales. Es interesante que cr¨ªticos burgueses vean a escritores burgueses como carentes de ideolog¨ªa, est¨¢ tan naturalizado el liberalismo capitalista en nuestras sociedades que se percibe como un t¨¦rmino no marcado. Paz s¨ª explica bien, y esto es de capital importancia, que el grupo Contempor¨¢neos¡ªy Novo no fue una excepci¨®n¡ªno fue un grupo literario y art¨ªstico ut¨®pico (Cf. Paz 113¨C15), porque ellos ven¨ªan de vivir los resultados de la Revoluci¨®n, y en el caso de Novo, siendo un niño, hab¨ªa sido testigo ocular de c¨®mo los villistas le volaban la cabeza a su t¨ªo. Esta actitud no ut¨®pica del grupo Contempor¨¢neos los coloca fuera de la ¨®rbita ideol¨®gica tanto marxista como fascista, y es por eso que la literatura de Novo es tan actual, porque coincide con la del per¨ªodo que vivimos ahora, el posterior a la Guerra Fr¨ªa, tras el fracaso de las utop¨ªas. Es m¨¢s, la actitud antinacionalista del grupo, de apertura a las corrientes renovadoras de la civilizaci¨®n occidental, tambi¨¦n los convierte en precursores del momento presente, el del Tratado de Libre Comercio (1994¨C) (y de mayor crisis en el PRI desde su fundaci¨®n), el ¨²ltimo gran intento, masivo y estatal de profundizar en la occidentalizaci¨®n del pa¨ªs. Dice Paz:
Su mexicanismo [el de los Contempor¨¢neos], en el polo contrario al de Diego Rivera, no era folkl¨®rico ni ideol¨®gico sino una manera de ser a un tiempo severa, reservada y cort¨¦s. M¨¢s que una pol¨ªtica, una cortes¨ªa, en el antiguo sentido de la palabra, es decir: una cultura (100)
El caso de Novo es incluso m¨¢s genial, porque toc¨® el tema ind¨ªgena en su obra y para ello aprendi¨® nahuatl, y no fue indigenista. En definitiva, Novo fue vasconcelista (Cf. Blanco). Una an¨¦cdota creo que puede explicar c¨®mo es el vasconcelismo tamizado por Novo: el que incluy¨® la cultura popular urbana, el que m¨¢s ha llegado a nuestros d¨ªas. En la dedicatoria del libro a Vasconcelos, Jos¨¦ Joaqu¨ªn Blanco (1951¨C) dice: ¡°A Carlos Monsiv¨¢is (1938¨C) (to a never master from an ever fan).¡± Never, Ever . . . es el t¨ªtulo de un libro de Novo, que es quien adem¨¢s estaba siempre usando frases en ingl¨¦s. Para Jos¨¦ Joaqu¨ªn Blanco, Vasconcelos (1881¨C1959) lo une a ¨¦l con Monsiv¨¢is, pero a trav¨¦s del tamiz de Novo. Este defendi¨® la libertad de mercado y las libertades individuales, libertad sindical, libertad de prensa, divisi¨®n de los tres poderes, y todo el arsenal ideol¨®gico de un liberal, tal como el siglo XIX victoriano, reformista y porfirista defini¨® el liberalismo. Y sobre todo la defensa de la libertad de su condici¨®n de homosexual, que llev¨® histri¨®nicamente hasta sus ¨²ltimas consecuencias. Su defensa institucional de la matanza de Tlatelolco de 1968 en tanto que cronista oficial de la Ciudad de M¨¦xico, es lo que le ha valido el ser estigmatizado por la cr¨ªtica progresista. De nada le vali¨® el pedir perd¨®n posteriormente.
La satira
La teor¨ªa sobre la s¨¢tira ha sido recientemente reevaluada por Dustin Griffin (1994) en un impresionante estudio titulado Satire. A Critical Introduction. En ¨¦l Griffin dice lo siguiente:
I argue in each case that satire is problematic, open-ended, essayistic, ambiguous in its relationship to history, uncertain in its political effect, resistant to formal closure, more inclined to ask questions than to provide answers, and ambivalent about the pleasures it offers. (5)
Otros estudios sobre la s¨¢tira tienden a cerrar este fen¨®meno literario, dot¨¢ndolo de una rigidez o de unos poderes que normalmente no tiene. No hay duda de que la poes¨ªa sat¨ªrica de Novo queda bien definida por la cita anterior de Griffith. Ahondando en la situaci¨®n, dice as¨ª:
As rhetorical performance, satire is designed to win the admiration and applause of a reading audience not for the ardor or acuteness of its moral concern but for the brilliant wit and force of the satirist as rhetorician. Traditionally, satire is thought as a persuasive rhetoric. But Frye, noting that rhetoric is not devoted solely to persuasion, distinguishes between ¡°ornamental speech¡± and ¡°persuasive speech.¡± ¡°Ornamental rhetoric acts on its hearers statically, leading them to admire its own beauty or wit; persuasive rhetoric tries to lead them kinetically toward a course of action. One articulates emotion; the other manipulates it¡± (Anatomy of Criticism 245). More often than we have acknowledged, satire makes use of ¡°ornamental rhetoric.¡± (71)
When rhetoric is deployed in the agora, the forum, the law court, or the senate house, it serves as a mean to an end¡ªsome practical decision. But to the extent that rhetoricians on the platform, or declamatory satirists, are separated from situations calling for decisions, they become entertainers, that rhetorical appeal becomes a kind of fiction; this in itself introduces the element of performance and display. (75)
La s¨¢tira de Novo va a ser sobre todo ornamental, de entretenimiento, de placer. Pero sin perder de vista su potencial pol¨ªtico.
La diegada
Consta de un romance culto a la manera barroca formado por 28 cuartetas con rima consonante, 13 sonetos, 7 d¨¦cimas y una quintilla que cuentan la vida de Diego Rivera. En este estudio s¨®lo se incluir¨¢ el romance.
El romance culto de las 56 posibles rimas que pudiera haber ofrecido, tiene 52, es decir, que bas¨¢ndonos en la rima no podemos dividir el romance en partes. Este sigue el orden cronol¨®gico de la vida de Diego Rivera.
La cuarteta 26 dice as¨ª:
Del año en la f¨¦rtil saison esplendente
¡ªmentido de Europa raptor, como dice
don Luis el de Argote¡ª, la luna en la frente
se afirma en los patrios terrenos que pise. (15)
Se menciona a G¨®ngora directamente, y hay que notar que la edici¨®n de Las Soledades de D¨¢maso Alonso en Revista de Occidente es de 1927, y del mismo año es Cuestiones gongorinas de Alfonso Reyes. Las Soledades comienzan as¨ª:
Era del año la estaci¨®n florida
en que el mentido robador de Europa
¡ªmedia luna las armas de su frente,
y el sol todos los rayos de su pelo¡ª,
luciente honor del cielo,
en campos de zafiro pace estrellas.
En el poema Diego Rivera es un toro, pero no es aqu¨ª el toro (y la constelaci¨®n de Tauro) el s¨ªmbolo de la sexualidad como ocurre en G¨®ngora y la tradici¨®n cl¨¢sica, sino que la caracter¨ªstica principal de este toro es el ser un cornudo. ¡°La luna en la frente,¡± tanto en G¨®ngora como en Novo son los cuernos, y ¡°afirmarse en los terrenos¡± es una alusi¨®n a las corridas de toros, en este caso que el toro sigue su suerte natural hacia los terrenos de adentro. En definitiva, se reafirma la condici¨®n de toro de Rivera, leitmotivo que se encuentra en todo el poema. Dice John Beverley de G¨®ngora, ¡°G¨®ngora rarely misses in his poetry the opportunity to suggest an erotic allegory¡± (46). Lo mismo se puede decir de Novo.
En la segunda cuarteta se menciona a Cuernavaca, en la que Rivera pint¨® el palacio de Cort¨¦s en 1930. Con Cuerna/vaca se crea la estrategia ret¨®rica que domina todo el poema, la anfibolog¨ªa y la expolici¨®n. Se vuelve a repetir en el verso 8 ¡°que cuerna la vaca mientras pinta el buey,¡± donde se hace la repetici¨®n y se establece la relaci¨®n Rivera/buey. En la cuarteta 4 es ¡°ve cerro tan s¨®lo, ve cerro tras cerro¡± . . . un r¨¢pido repaso de figuras ret¨®ricas nos hace ver que Novo ha empleado tmesis, o separaci¨®n pros¨®dica de las partes de una palabra compuesta (Cuerna/vaca), calambur (ve cerro), catacresis (aquel cuya panza tomaron por frente), dilog¨ªa (el diestro, siniestro, y el vuelo ladino), epanadiplosis (Dejemos a Diego que Rusia registre/ dejemos a Diego que el dedo se chupe), paronomasia (recluta, retreta, retrata y retrete), aliteraciones . . . Todo este arsenal ret¨®rico se va a poner en funci¨®n del entretenimiento de los mentideros pol¨ªticos de la Ciudad de M¨¦xico del final del callismo. Dice Octavio Paz:
Por doble contagio de la est¨¦tica neocl¨¢sica y de la rom¨¢ntica, una enamorada de la correcci¨®n y la otra de la espontaneidad, es costumbre desdeñar a estos juegos. Cr¨ªtica injusta: son recursos leg¨ªtimos de la poes¨ªa. (61)
La presidencia de L¨¢zaro C¨¢rdenas (1934¨C40) va a suponer un gran cambio en la pol¨ªtica mexicana, ya que va acabar con el caudillismo decimon¨®nico cuyo ¨²ltimo representante es Calles, y va a comenzar el presidencialismo que llega hasta nuestros d¨ªas. Novo va a atacar a Diego Rivera bas¨¢ndose en su extranjerismo, por un lado su venta al dinero de los poderosos Estados Unidos, y por otro, a la ideolog¨ªa de la Uni¨®n Sovi¨¦tica. Este momento hist¨®rico de la Revoluci¨®n se va a caracterizar por un fuerte movimiento nacionalista, y el grupo po¨¦tico Contempor¨¢neos va a ser fuertemente atacado por su extranjerismo. En el caso de Novo, se pon¨ªa en su contra su enorme afici¨®n a la poes¨ªa de Estados Unidos, a la literatura francesa tanto en prosa como en verso, e incluso a la literatura española no comercial, los cl¨¢sicos como G¨®ngora y Quevedo y la nueva poes¨ªa que viene a trav¨¦s de las publicaciones de Revista de Occidente (tanto la casa editorial como la revista). Por ejemplo, Novo ser¨¢ amigo personal de Federico Garc¨ªa Lorca. As¨ª, lo que hace Novo es el procedimiento de inversi¨®n, atacar a Diego Rivera con los propios argumentos del ultranacionalismo revolucionario al que Rivera pertenece, es decir, tacharlo de ex¨®tico, que ha sido un t¨¦rmino que se ha venido repitiendo en la historia cultural mexicana como un insulto para señalar a toda persona de fuerte influencia extranjerizante. A fin de cuentas, la xenofobia nacionalista mexicana no es m¨¢s que el principal s¨ªntoma de la crisis de la identidad nacional mexicana y la esquizofrenia del proyecto occidentalizador del pa¨ªs desde la colonia hasta nuestros d¨ªas. Digamos que a un nivel epistemol¨®gico, Rivera tuvo que agonizar ideol¨®gicamente toda su vida con la contradicci¨®n que supon¨ªa su nacionalismo y su internacionalismo socialista, ya que Rivera funciona en un sistema de r¨ªgidas oposiciones binarias, Salvador Novo, en cambio, es un ¡°postmodernista,¡± tanto en el sentido obvio de seguidores de la modernidad de L¨®pez Velarde y Vasconcelos, por citar los dos nombres m¨¢s importantes en el terreno literario y cultural respectivamente, y en un sentido s¨®lo anacr¨®nico hasta cierto punto, Novo reconoce la naturaleza ap¨®rica de sus contradicciones, lo que lo emparenta epistemol¨®gicamente con la contempor¨¢nea postmodernidad. Recu¨¦rdese lo que hemos apuntado anteriormente sobre la asombrosa contemporaneidad de las posiciones pol¨ªticas de Novo. A continuaci¨®n se analizan en profundidad dos puntos por su inter¨¦s cultural: Estados Unidos y la relaci¨®n entre blasfemia y sodom¨ªa.
Estados Unidos
No es ¨¦ste el lugar de repetir todas las teor¨ªas sobre las relaciones entre M¨¦xico y EE.UU., pero no es dif¨ªcil comprender que para alguien como Diego Rivera (o el mismo Novo) EE.UU. supuso un lugar de encontradas emociones, por un lado su ortodoxia pol¨ªtica comunista lo hac¨ªa demonizar los EE.UU., y por otro, los logros industriales de este pa¨ªs lo fascinaban, y los murales que pint¨® en San Francisco, Detroit y Nueva York as¨ª lo atestiguan. No es dif¨ªcil suponer que esto supuso f¨¢cil munici¨®n para Novo.
Los versos 9 y 10 dicen as¨ª: ¡°Digamos su vida: llam¨¢ronle Diego/porque es de San Diego¡ªpero de los Padres.¡± Los versos 85¨C96:
Hacia California, la Meca del cine,
sus pasos dirige en fecha nefasta
porque nadie piense ni nadie imagine
que ¨¦l no es el primero como cine-asta.
All¨ª los apuros para el desayuno,
que cuando su esposa ped¨ªa hot-cakes,
¨¦l, baja la testa, ped¨ªa el muy tuno
crujientes y frecos platos de corn-flakes.
Volvi¨®¡ªde la gloria m¨¢s alta en la cima¡ª
de Estados Unidos a fines de abril.
Le dieron los yanquis, la tierra y el clima
los ¨ªmpetus nuevos de un B¨²falo Vil.
Y los versos 105¨C12 dicen as¨ª:
Hasta un rascacielos emorme y derecho
lleva sus pinceles el hijo de puta.
Nueva York se asombra, porque se ejecuta
por vez primera El buey sobre el techo.
La Plaza de Toros no es como el Estadio
y este buey no puede dar la vuelta al ruedo.
Su estampa disgusta, y a modo de pedo
nos lo reentorila la Ciudad del Radio.
Todas las im¨¢genes que Novo manipula giran en torno a la modernidad: el beisbol; el cine; la comida r¨¢pida americana; el oeste ya convertido en cultura pop, Buffalo Bill; el ¡°skyline,¡± los rascacielos de Nueva York; y el verso clave ¡°la Plaza de Toros no es como el Estadio,¡± en la que se presenta la divisi¨®n entre el nuevo mundo anglosaj¨®n, mediante la sin¨¦cdoque del estadio, y el mundo tradicional español mediante la plaza de toros. Es decir, Novo es consecuente con su condici¨®n de poeta vanguardista. Peter B¨¹rger en Teor¨ªa de la vanguardia ya lo explic¨®:
Para Adorno, pues, la categor¨ªa de lo nuevo es la necesaria duplicaci¨®n en el ¨¢mbito art¨ªstico del fen¨®meno dominante en la sociedad de consumo. Este s¨®lo puede consistir, ya que las mercanc¨ªas que se producen tambi¨¦n son vendidas, en que es preciso seducir siempre al comprador con el est¨ªmulo de la novedad del producto. (121)
Diego Rivera es tambi¨¦n un artista de vanguardia. Cuando Novo trae la lucha ideol¨®gica al terreno simb¨®lico de la cultura popular urbana tal como la ha definido Estados Unidos en el siglo XX (y de nuevo, pi¨¦nsese que otra vez Novo ha acertado: los 65 años transcurridos desde la escritura de estos poemas s¨®lo hacen darle m¨¢s y m¨¢s la raz¨®n a Novo), lo que hace es denunciar el car¨¢cter contradictorio del arte y de la ideolog¨ªa de Rivera, c¨®mo ¨¦ste conjuga su comercialismo y su posici¨®n revolucionaria. Desde nuestra posici¨®n de finales del siglo XX el problema no es tan serio dada la ambig¨¹edad ¨¦tica que domina hoy en d¨ªa, pero no era ¨¦se el caso sobre 1930. Adem¨¢s Novo logra poner sobre el tapete dos de los ideologemas m¨¢s importantes para la definici¨®n de lo mexicano desde la revoluci¨®n hasta nuestros d¨ªas: la cultura popular sajona y el indigenismo (sin ind¨ªgenas como se ver¨¢ en un momento).
La blasfemia
Cat¨¢strofe horrible que nada consuela;
depl¨®renlo todos por la Guada Lupe;
del pobre Juan Diego no prende la vela
y en seco proyecta lo poco que escupe. (37¨C40)
De nuevo, y perd¨®nese la reiteraci¨®n, no se puede perder la perspectiva de que este poema se compuso sobre 1930. La blasfemia de Novo es brutal. Y adem¨¢s una blasfemia que se dirige contra el centro de la catolicidad mexicana, el mito guadalupano, aunque bien es verdad que la s¨¢tira religiosa gozaba de una gran tradici¨®n en el XVII (Cf. Etreros 163).
La alegor¨ªa se construye del siguiente modo, blasfemia n¨²mero uno: Lupe Mar¨ªn se convierte en la Virgen del Tepeyac. Tenemos m¨²ltiples testimonios de c¨®mo era la Mar¨ªn, y son ¨²tiles para poder calibrar el efecto de la asociaci¨®n entre la Mar¨ªn y la Virgen. Berthram D. Wolfe la describe as¨ª:
Guadalupe Mar¨ªn, when Diego met her, was the wildest and most tempestuous beauty in Jalisco. . . . Long of limb and tall of body, graceful and supple as a sapling; hair black, wild, unkempt, curly; dark olive skin, light sea-green eyes; high forehead and nose of a Phidian statue, full lips ever parted by eager breath and by lively, disorderly, and scandalous chatter; a body so slender as to suggest a youth rather than a woman¡ªsuch was Lupe when Diego met her. Part of her beauty lay in her wildness; wayward of thought and speech and action; primitive as an animal in her desires and her readiness to scratch, bite and slash to attain them; clever, spontaneous, untutored, cunning with animal cunning; absorbed in herself as a spoiled kitten, with the same toleration of those who serve and pet and feed her, the same aloofness; the same claws too, hidden in deceptive softness; capable of giving blow for blow in her bouts with her mammoth husband, making up for what she lacked in physical strength by the long nursing of her wrath and the wild tongue; capable of slashing his sketches and fresh-painted canvases before his eyes as an act of vengeance; threatening once to shoot his right arm off that he might never do another painting¡ªa hell-cat when aroused, a graceful, splendid, purring, feline creature when contented. (182¨C84)
En la novela Tin¨ªsima (1992) de Elena Poniatowska se retrata a Lupe Mar¨ªn del siguiente modo:
De todas, la m¨¢s deslumbrante era la pantera. Con su pelo negro recogido en vano escap¨¢ndosele crespo y fuerte, crin de caballo a los cuatro vientos, Lupe era una figura formidable. Sus largu¨ªsimas piernas cruzadas se extend¨ªan frente a ella y al subir la falda mostraba unos muslos alargados y nobles, sus manazas de uñas pintadas de rojo deteniendo sus rodillas, su cabeza echada para atr¨¢s, su pecho ahuecado siempre con alg¨²n collar de cuentas de jade y plata, alguna sonaja precolombina, toda la miraba Diego los ojos prendidos a la boca llena, los labios gruesos y movedizos y los grandes dientes blancos de su niña, b¨¢rbaramente espl¨¦ndida en rojo y oro, con pesados festones de tira dorada y aretes largos que tintineaban. (155)
[Tina Modotti] record¨® la definici¨®n del Dr. Atl: ¡°Lupe es una furia que naci¨® antes del diluvio universal.¡± (174)
Y en la segunda metafora de la alegor¨ªa, Diego Rivera es el indio Juan Diego. La misma Guadalupe Mar¨ªn en su novela La ¨²nica (1938) da el siguiente ejemplo. Habla Marcela, alter ego de la Mar¨ªn, ya que es una novela de alto contenido autobiogr¨¢fico:
Fui all¨¢, con Lombardo Toledano, su mujer y Diego Rivera. Cuando me vieron con ellos, las muchachas del mercado me preguntaron que por qu¨¦ andaba con un gringo y un par de puercos pelados. La mujer de Lombardo y Diego, son gordos y blancos.
¡ªY lo de gringo a Lombardo ¿por qu¨¦ se lo dec¨ªan?
¡ªA cualquier gente que sienten extranjera, le dicen gringo. Cierto que Lombardo es muy moreno, pero present¨ªan lo extranjero de sus ideas; son gentes muy instintivas. (166)
Marcela est¨¢ hablando del mercado de Tehuantepec, en primer lugar hay que notar que de este grupo ella es la ¨²nica que es pueblo, que es ind¨ªgena, que los otros tres son extraños a la masa campesina, Diego Rivera y la mujer de VLT por criollos y gordos, y VLT, de origen italiano, tiene ideas extranjeras. Es muy interesante lo que hace Mar¨ªn, porque invierte los t¨¦rminos, generalmente era la extrema izquierda cardenista, de la que Vicente Lombardo Toledano era el m¨¢ximo exponente, la que acusaba de ex¨®ticos a sus enemigos pol¨ªticos o literarios como los miembros del grupo Contempor¨¢neos.
De nuevo, la indigenizaci¨®n de Diego Rivera no es nada inocente, sino para denunciar el car¨¢cter criollo de estos falsos ind¨ªgenas que se erigen en portavoces de las comunidades ind¨ªgenas, por supuesto, sin preguntarles su parecer a ellas.
Para la segunda parte de la blasfemia quiero ir un poco m¨¢s all¨¢ de la lectura obvia, es decir, que Diego Rivera tiene problemas de impotencia, y que sus eyaculaciones no producen la cantidad de semen deseada. Trat¨¢ndose de Novo esto es demasiado f¨¢cil. As¨ª, me baso en lecturas como las que propone Jonathan Goldberg en Sodometries (1992), en la que explora el espacio simb¨®lico y real de la sodom¨ªa. Esta se define en español como ¡°relaci¨®n contraria en cualquier forma a la naturaleza¡± (Diccionario de uso del español), y la definici¨®n de la Real Academia es igual. Goldberg explora que en las legislaciones renacentistas y en sus herederas en el Estados Unidos de hoy, lo que define la sodom¨ªa es un argumento de autoridad muy precario, que ¡°we all know what it means¡± (11), es decir, ir contra la naturaleza, el problema es que cuando se entra en el terreno de lo concreto hay m¨²ltiples definiciones de cu¨¢les son los ¨®rganos, y entre qu¨¦ sexos, que se han de considerar en el juego libidinoso para que se considere sodomita. En la guerra entre Novo y Rivera entra la cuesti¨®n sexual, Rivera es un conocid¨ªsimo mujeriego, Novo es un conocido homosexual, y Rivera atac¨® en repetidas ocasiones y de manera muy ¨¢cida la homosexualidad de los Contempor¨¢neos en general, y de Novo en particular. La ambig¨¹edad sexual en que Novo coloca a Rivera hace dudar de la virilidad del pintor. En el verso 5 ya hab¨ªa dicho ¡°cuerna la vaca,¡± refiri¨¦ndose a Lupe, es decir, Lupe desempeñando la funci¨®n del macho. La estrofa 29¨C32 da la clave:
De Nueva Galicia con fresca Gorgona
¡ªel traje de jockey, la voz de sargento,
modelo en el muro, tumulto en la zona¡ª,
monstruoso celebra carnal juntamiento
El ¡°juntamiento carnal¡± es ¡°monstruoso,¡± ¿contra natura?, ¿es esto sodom¨ªa?, Lupe en el verso 32 es un monstruo mitol¨®gico, una de la Gorgonas, con una voz viril, ¡°de sargento,¡± y transvestida, vestida con pantalones, ¡°de jockey.¡± Una segunda lectura que quiero traer a este an¨¢lisis es la de Marjorie Garber en Vested Interests. Cross-Dressing & Cultural Anxiety (1992). Dice del siguiente modo:
One of the cultural functions of the transvestite is precisely to mark this kind of displacement, substitution, or slippage; from class to gender, gender to class; or, equally plausibly, from gender to race or religion. The transvestite is both a signifier and that which signifies the undecidability of signification. It points toward itself¡ªor, rather, toward the place where it is not. The trasvenstite as object of desire¡ªas, indeed, the embodied construction of mimetic desire¡ªis the manifestation of Freud¡¯s concept of the overestimation of the object, as set forth in his essay on narcissism. For the transvestite is there and gone at once. (37)
Creo que el texto de Garber explica el cruce de g¨¦nero de Lupe, y los de Rivera y Cuesta. Novo muestra a ¨¦ste as¨ª, versos 65¨C72:
Un cr¨ªtico gr¨¢cil, esbelto y albino,
de l¨¢nguido talle, los ojos asoma;
el diestro, siniestro, y el vuelo ladino
como una paloma.
Dejemos a Diego que Rusia registre,
dejemos a Diego que el dedo se chupe,
vengamos a Jorge, que l¨¢piz en ristre,
en tanto, ministre sus jugos a Lupe.
Novo ha conseguido lo que pretend¨ªa, colapsar los g¨¦neros y la normalidad sexual. Si el ataque de los ¡°viriles¡± (que as¨ª se llamaban), de los que Diego Rivera era uno de sus m¨¢ximos exponentes, pretend¨ªa crear una ortodoxia sexual y pol¨ªtica basada en el nacionalismo y el machismo heterosexual, entonces, Novo responde deconstruyendo ese mito. ¿Qui¨¦nes son los machos y las hembras en el tri¨¢ngulo amoroso de Diego, Lupe y Jorge?, ¿qu¨¦ comportamientos sexuales se esconden tras la vela que escupe, el ¡°monstruoso carnal juntamiento,¡± Lupe transvestida, o Jorge con su l¨¢piz ministrando jugos? Al traer a colaci¨®n el semen, la saliva, las secreciones corporales, los ¨®rganos sexuales, Novo expone la realidad de la perversi¨®n sexual y las piezas con las que se construye la moderna sexualidad. Como dice Teresa de Lauretis citando a Dollimore: ¡°it is sexual perversion, not sexual ¡®normality,¡¯ which is the given in human nature¡± (26). Antes, con Griffith se dec¨ªa que la s¨¢tira es un g¨¦nero abierto. Es por eso que es ¨²til a Novo, porque le sirve para deconstruir las construcciones sociales. En palabras de Judith Butler:
Gender is a complexity whose totality is permanently deferred, never fully what it is at any given juncture in time. An open coalition, then, will affirm identities that are alternately instituted and relinquished according to the purposes at hand; it will be an open assemblage that permits of multiple convergences and divergences without obedience to a normative telos of definitional closure. (16)
Novo se pas¨® toda su vida escribiendo su rompecabezas gen¨¦rico, y cuando pudo, señalando de qu¨¦ piezas estaba constituido el g¨¦nero de los dem¨¢s.
La cr¨ªtica ha olvidado la s¨¢tira de Novo, y casi toda su obra en general. Los mexicanistas estadounidenses se han centrado en unos cuantos escritores que han sido explotados al m¨¢ximo. Es hora de explorar otras posibilidades y recuperar otros aspectos de la cultura mexicana.
Obras citadas
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